Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.

martes, 30 de agosto de 2011

Barranco Canal de Valfría


La mañana siguiente a la fiesta del Aniversario del club, amanece con buen tiempo y algunos, no se si los más atrevidos o los menos coherentes (lo normal sería habernos ido a dormir algo más), decidimos que vamos a bajar el barranco de la Canal de Valfría, situado en la localidad de Fresneda (Cabuérniga). Cuando ya hemos dejado el pueblo de Bustablado bien limpio, cogemos los bártulos y nos dirigimos hacia Fresneda, Alfredo (el burgales), Alicia y yo para bajar el barranco. También nos acompañan David, Azu y Belén, que nos harán la labor de apoyo y así nos evitamos el tener que subir luego a buscar el coche a la cabezera del barranco. Durante la aproximación recibo la llamada de Ivan que se anima a venir con nosotros y que vendrá acompañado de su amigo de Almería Pollo, eso sí, casi una hora mas tarde, tiempo que aprovechamos para hacer una visita a la Fuentona de Ruente.
Una vez estamos todos reunidos nos vamos hasta Fresneda, y unos 300 metros superado el fin del pueblo nos encontramos una desviación a la derecha con un tramo de la antigua carretera y el comienzo de una pista. Aquí dejamos los coches, nos cambiamos y Alfredo nos sube a los 5 barranquistas, más a David, que será el que baje la furgoneta, por la pista en buen estado durante unos 3 Km, hasta encontrar una desviación descendente a la izquierda situada antes de una cabaña. Ya solo nos queda seguir la pista descendente que en apenas diez minutos nos deja en el cauce del río.
El barranco, de caudal abundante durante todo el año, comienza con algún resalte y una zona de toboganes que patina mucho, hasta llegar al primer rapel de unos 7 metros. Algún resalte más y nos encontramos con el segundo rapel arrampado de aproximadamente 10 metros y a continuación el primero de los rapeles largos de 30 metros aproximadamente. En este rapel la cabezera esta situada bastante atrás (8 o 10 metros) con lo cual tendremos que llevar dos cuerdas de 40 metros para no tener ningún problema.
Continuamos por una zona de resaltes en la que nos encontramos con un pequeño tobogán, y una pequeña cascada no equipada de unos cuatro metros (se puede bajar haciendo tobogán por la derecha con mucho cuidado), hasta llegar al segundo de los rapeles largos (30 metros aproximadamente). Tanto en este rapel como en el otro de 30 metros hay que tener mucho cuidado de no estar debajo cuando baje algún compañero, pues hay piedras sueltas. En nuestro caso vimos como caían un par de ellas de un tamaño considerable.
Tras superar esta bonita cascada tenemos una larga zona de pateada, en donde nos encontraremos con resaltes y algún pequeño salto hasta llegar a la parte final y mas bonita del barranco, dos rapeles encadenados (aproximadamente 10 metros cada uno) con una marmita intermedia y la confluencia en la base con otra cascada por la izquierda. Estos dos rapeles se pueden bajar de una sola tirada o con una reunión intermedia que hay a la derecha.
Al echar un vistazo Alfredo a la cascada de la izquierda nos topamos con un ejemplar joven de culebra de collar, aunque nosotros pensábamos en un primer momento que era una víbora.
Ya tan solo nos queda seguir por el cauce unos cientos de metros y bien coger un sendero a la derecha bastante cerrado por los helechos (como hicimos nosotros, hasta encontrar a nuestros compañeros que estaban dándose un baño y echando una siesta con ¡hamaca incluida!) o bien continuar por el cauce hasta encontrar restos de un antiguo camino a la izquierda, que en unos minutos nos deja en el lugar donde tenemos el coche.
Al final nos ha llevado descender el barranco, con un total de 6 rapeles, unas 2 horas y cuarto, y ahora sí, después de cambiarnos y despedirnos de nuestros amigos, ha llegado el momento de volver a casa y descansar algo.

domingo, 28 de agosto de 2011

35+1 Aniversario Speleo Club Cántabro

Después de varias semanas de preparativos, por fin llego el fin de semana de la fiesta del 35+1 aniversario del SCC.El centro de todas las actividades programadas era la localidad de Bustablado (Cabezón de la Sal) donde tenemos nuestra zona de exploración, y cuyos vecinos se habían volcado con el evento, dejándonos una zona donde acampar, una sala para proyecciones, un escenario para los músicos,etc.
El viernes por la noche salgo de currar, acabo de preparar las cosas y me voy para Bustablao, en donde me esperan Ali, Belén y algunos miembros del club. Han tenido el detallazo de guardarme un poco de cena (muchas gracias a todos) y alguna que otra cerveza.
Ya de sobremesa,hablamos,cantamos,reímos y probamos el mojito que nos preparó Jesús y el buen licor de brevas que trajo Luis. Como al día siguiente hay que visitar una cavidad nos recogemos a una hora prudente, aunque por ganas ....
A la mañana siguiente, chupinazo y a desayunar al bar Romano, donde esperamos a que vaya llegando el resto de gente que va a ir a visitar las cuevas.Poco a poco va llegando gente de Asturias, de Burgos, de Cataluña, cántabros de otros clubes, etc.También espero la llegada de mis amigas Laura y Gene a las cuales he convencido para que vengan a conocer una cueva.Unos, los más cañeros, irán a visitar Torca Urbio y otros iremos a visitar la Cueva del Rescaño.
Para ir al Rescaño, cogemos los coches y nos dirigimos hasta la boca de Sel del Haya.Al final vamos a ser 20 los que entremos a visitar esta cueva. Hacemos una visita rápida a la cavidad, primero visitando las viejas galerías mineras y yendo a visitar el Pozo Pasteloso, y posteriormente visitar la zona de gours.



Cuando salimos del Rescaño hace mucho calor, un calor pegajoso de tormenta, que posteriormente nos iba a jugar una mala pasada.Nos cambiamos y vamos a tomar algo antes de volver a Bustablado, en donde me despido de Laura y Gene que no se van a quedar a lo que será la siguiente actividad del día, una serie de proyecciones sobre Torca Urbio que dará Sergio y otras que preparó Juan.
El cielo poco a poco se va llenando de nubes negras. Mientras, la sala de proyecciones y la pequeña plaza del edificio de la junta vecinal se van llenando de gente del pueblo y de mas espeleólogos que vienen a la fiesta con barbacoa que haremos cuando acaben las proyecciones.
Cuando tenemos preparado todo para que Oscar y su equipo de chefs den de comer al algo mas del centenar de personas que había por el pueblo, los peores presagios se hacen realidad. Aparece un viento que hace que el toldo que tenemos preparado por si llovía salga casi volando, lo atamos como podemos, pero lo peor esta aún por llegar. El viento cesa pero deja paso a un fuerte aguacero, pero esto no hará que variemos los planes. El equipo de cocina da de comer a todo el grupo de espeleólogos y vecinos del pueblo que han desafiado al mal tiempo y cuando ya estamos saciados, llega el momento de que entre en acción la Banda del Aserradero para animar la larga noche que nos esperaba con buena música.
Durante la noche, la gente " uno a uno se fueeeronnn marchando", y así dando por concluida esta fiesta del 35+1 Aniversario del SCC.
Agradecer a todo el pueblo de Bustablado la acogida que nos han hecho y todos los medios que pusieron a nuestra disposición, y esperemos algún día poder recompensarles, quien sabe si quizás descubriendo un nuevo Soplao.



miércoles, 17 de agosto de 2011

Cueva de la Penilla. Una pequeña joya casi desconocida



El viernes por la tarde recibimos la invitación por parte de Juan, para ir a visitar una pequeña cavidad en la zona de Asón. Le pregunto que como se llama, me dice su nombre, la Penilla, pero que no aparece en ninguna base de datos y que es casi desconocida por los espeleólogos cántabros.
Serán 4 miembros del grupo catalán GIRES, quien nos acompañen y muestren la cueva. La invitación de Juan tiene buena aceptación y al final vamos a ser un total de 14 espeleólogos, 4 del GIRES, 9 del SCC y Lolo que ha venido desde Asturias a visitarnos.


Quedamos a las 10 en Solares para desplazarnos hasta Ramales, en donde nos esperan los catalanes y Lolo. Hacemos las oportunas presentaciones y cogemos rumbo a La Gándara de Soba. Pasamos esta población y seguimos subiendo el puerto de la Sia, hasta que encontramos un ensanchamiento a la derecha en donde poder dejar los coches. Nos cambiamos y empezamos la aproximación hasta la boca de la cueva. Esta aproximación es corta, pero bastante pindia. El sendero sube entre grandes helechos y pegado a un murallón hasta encontrar la boca, que se encuentra escondida detrás de unos árboles.
Esta cueva fue explorada en los años 1987, 1988, 1997, y 2000 por miembros del SC Dijon, que consideraban que pudiera formar parte de la red de la Cueva del Lobo, situada en las inmediaciones, pero dieron por concluidos los trabajos de desobstruccion que eran necesarios para continuar la exploración, pues se descubrió que probablemente era un drenaje relacionado con la cercana depresión de Zucia.
Terminamos de cambiarnos y comenzamos a entrar. Para subir a las bocas es necesario hacer una trepada de unos 3 metros. Una vez arriba, tomamos la boca de la izquierda (la de la derecha acaba al poco colmatándose) hasta una pequeña sala en donde tenemos que bajar un pozo de unos 3 metros . Para esta dificultad hemos traído una escala y de esa forma nos evitamos el tener que llevar el equipo de vertical, puesto que no será necesario su utilización en el resto de la cueva.
El resto de la cueva (864 metros de desarrollo) es un largo meandro con pequeñas salas, intercaladas con algunas gateras estrechas, aunque cortas. La cueva realmente tiene rincones muy bonitos y nos va sorprendiendo a cada paso que damos. Coladas, estalactitas, estalagmitas, finos macarrones de color blanco, y como final de cueva una galería (Galerie du Refuge) con cantidad de excéntricas.
Después de pasar unos minutos en este precioso lugar, vamos volviendo poco a poco hasta la boca de la cueva, en donde nos preparamos unos bocatas y nos ponemos a comer. Una vez con la tripa llena, emprendemos el camino de vuelta, en el que más de uno dará con las nalgas en el suelo (menos mal que los helechos amortiguaban el golpe) y en pocos minutos estamos en el lugar donde hemos dejado el coche. Nos cambiamos y nos dirigimos hasta La Gándara, en donde tomamos algo y donde damos un paseo hasta el mirador del río Gándara que en esta ocasión baja completamente seco.
Luego volvemos hasta Ramales en donde nos despedimos de los compañeros del GIRES, no sin darles antes las gracias por habernos mostrado esta pequeña cavidad que tan grato sabor de boca nos ha dejado. También les invitamos a la celebración del 35+1 aniversario del SCC que tendrá lugar en la localidad de Bustablado (Cabezón de la Sal), pero eso será otra historia......


jueves, 11 de agosto de 2011

Cueva Villegas I, II y III



En mi última semana de vacaciones, recibí la invitación por parte de Juan, para ir a visitar alguna pequeña cueva de la región. El plan que tenía era llevar a su amigo Alan Bennet y a su hija Liz a conocer alguna de las tres Cuevas Villegas, en la localidad de Cóbreces (Alfoz de Lloredo).
Quedamos el martes en la federación Alicia, Belén, Julio, Juan y yo, y decidimos que Belén también se uniría al grupo el día de la visita a la cueva para que acompañara a Liz. Posteriormente fuimos a picar algo con Alan y su hija, en donde Juan realizo las oportunas presentaciones. Durante la cena charlamos largamente de barrancos, de cuevas, de viejas anécdotas,etc, y quedamos a las 11 de la mañana (menudo madrugón) para ir hasta Cóbreces. El equipo esta formado por Alan, Liz, Juan, Belén y un servidor.
Una vez en esta localidad llegamos rapidamente hasta donde tenemos que dejar el coche, el camino lo conocemos, pues no hacia mucho tiempo que habíamos ido a visitar Villegas I. En aproximadamente 10 minutos estamos en el prado desde el que se accede a las 3 cuevas, y decidimos que primero visitaríamos Villegas III. Esta boca fue la que más nos costo buscar, aunque tan solo unos minutos, pues esta dentro de un bosque. Una vez en la boca montamos una cuerda para ayudarnos con una bajada arrampada que patinaba bastante. A las niñas y a Alan (70 años y dando guerra en las cuevas) los aseguramos y en poco tiempo estamos ya en el interior de la cueva.
Villegas III tiene un desarrollo de 394 metros y como anécdota comentar que en la exploración por parte de Speleo Club Cántabro, fue encontrado un lugar donde nuestros antepasados iban a comer, buena prueba de ello es la gran cantidad de restos de lapas y huesos que todavia se pueden encontrar en una de sus galerías.
Las niñas se mueven con mucha soltura por la cueva, e incluso las tenemos que mandar que nos esperen para no perderlas de vista. Unas fotos de recuerdo y otra vez de vuelta al exterior, en donde luce un sol expléndido (y eso que daban mal tiempo). Como ya es la hora de comer aprovechamos la sombra que nos dan los arboles y nos ponemos manos a la obra. Un buen bocata, paté francés (que llevo Alan), etc, hasta que quedamos satisfechos.

La siguiente visita será a Villegas II, a tan solo 5 minutos de la anterior, de 187 metros de desarrollo, y en donde realizaremos una mini-travesía entrando por una boca y saliendo por otra.
Esta cueva fue utilizada durante la Guerra Civil Española como refugio por parte de la población de Cóbreces, gracias a su fácil acceso, y todavía en un rincón de la cueva se puede ver manchas negras provocadas por las velas. Lo que no vimos fueron las otras marcas negras paleolíticas que se encontraron en esta cavidad durante su exploración.
Una vez concluida la visita a esta cavidad decidimos ir a visitar Villegas I (524 metros de desarrollo) con la intención de entrar en la primera galería, de fácil acceso y ver si hay murciélagos. En nuestra anterior visita a esta cavidad contemplamos un gran número de ellos, gracias en gran medida a que era la época de cría. Bajo yo primero por la pequeña rampa de entrada y en seguida veo un par de ejemplares ( creo que Rinolophus hipposideros) pero en cuanto me ven salen huyendo, no dando la posibilidad de verlos a mis compañeros. Una vez todos en el interior de la cueva comentamos si merece la pena bajar el pequeño pozo de unos 15 metros para ver si encontramos algún ejemplar más, o damos por acabada esta jornada. Teniendo en cuenta que en la otra visita en esta sala ya había gran cantidad de ellos, decidimos que era el momento de dar por concluida la jornada espeleológica e irnos a tomar unas cervezas a algún bar de la zona.
En resumen un bonito día de cueva, con buena compañía y en el que las benjaminas se portaron muy bien, y nos mostraron que tenemos cantera para largo.

lunes, 8 de agosto de 2011

Boca del Infierno


Durante la comida en Hecho, Jesús, Alicia y un servidor, comentamos que estaría muy mal el marcharnos del Valle sin realizar el descenso de la Boca del Infierno. Ademas lo habíamos dejado en la reserva, pues habíamos controlado su caudal, siendo el día de nuestra llegada bastante alto. Iván nos había comentado que lo ideal era hacerlo con 3,5 metros cúbicos más o menos, y eso era lo que marcaba la estación de aforo situada aguas arriba del barranco. Así que con las mismas nos dirigimos hasta el camping donde estaban Oscar y Naghy (que habían decidido tomarse el día de relax) para comentarles que si se animaban a descenderlo. No nos costó mucho convencer a Oscar, sobretodo cuando fue la propia Naghy quien le dijo que se iba a arrepentir si no se venía con nosotros. Jesús tenía dudas de si hacerle o no, debido a las molestias del dedo, y yo decidí que iba aunque fuera arrastras.
Cuando nos dirigimos hacia Oza para buscar a Iván y decirle que si se anima, de repente nos le cruzamos en la carretera. Le preguntamos que a donde va y nos responde que a casa, que tiene unos días libres. La respuesta fue contundente: sí, para casa, pero después del barranco.
Al final vamos a entrar en Boca del Infierno Ali, Oscar, Iván, Jesús (que al final se animó) y yo. Naghy nos hará la logistica acercándonos al comienzo del barranco y esperándonos en el final.
Nos bajamos del vehículo en una pequeña explanada a la izquierda que hay tras pasar el túnel, y buscamos un sendero que nos lleva en unos minutos al cauce del río.
El barranco comienza con una sucesión de resaltes, en donde damos alcance a un grupo numeroso de agencia de aventura. Los monitores les enseñan como realizar un tobogán-rizo muy guapo, y nosotros no queremos ser menos y también lo hacemos. Si no hubiéramos coincidido con los monitores de esa agencia ( no recuerdo su nombre), nos pasamos de largo el tobogán.

video

Luego un pequeño salto, unos resaltes más y llegamos al primer rapel/salto de 12 metros, según se quiera realizar. Para llegar a la cabecera tenemos un largo pasamanos a nuestra izquierda, en el cual ahora nos toca esperar. Vemos como montan un pequeño rapel para bajar al gran bloque empotrado desde el que se realiza el salto o te descuelgas. Entre los chicos de la agencia, hubo quien salto y quien rapeló, todos nosotros decidimos rapelar.
Unos resaltes más y llegamos al segundo y último rapel/salto de unos 6 metros. Esta vez sí decidimos saltar para evitar el rebufo. Acabada la larga poza final ya solo nos queda el subir por una senda, que en apenas 5 minutos, nos lleva hasta el Centro de Interpretación del Megalitismo. Tomamos unos "refrescos" y ahora sí, dejamos que Iván se marche para casa, mientras nosotros nos marchamos hacia el camping en donde preparamos algo de cena y pasamos una larga noche de sobremesa, recordando los buenos momentos que hemos pasado en este puente.


domingo, 7 de agosto de 2011

Vía Ferrata de Articalena


Durante la barbacoa del día anterior habíamos decidido tomarnos esta tercera jornada en el Valle de Hecho, todavía con más tranquilidad. Oscar y Naghy decidieron pasar el día de turismo, Iván tenia que currar por la mañana y Ali, Jesús y yo decidimos que iríamos a conocer esta vía ferrata de reciente apertura. Salimos del camping y nos dirigimos hasta Selva de Oza. Continuamos por una pista durante unos dos kilómetros, y después de pasar una pradera con merendero tomamos una pista secundaria a nuestra izquierda, que nos lleva en pocos metros a un puente sobre el río Aragón Subordán. Allí dejamos el vehículo y cruzamos el puente andando, para tomar un sendero que va río abajo por la margen derecha. Más adelante se interna en un bosque, y en apenas 15 minutos estamos en el comienzo de la vía, al pie de la cara sur de la Peña Artica Plena.
El comienzo es la parte más bonita, en donde recorremos un muro ayudados por las grapas, para posteriormente y al perder inclinación tener que trepar. Mas adelante llegamos a un cruce en donde tomamos el camino de la izquierda (el de la derecha es un escape). Progresivamente la vía va perdiendo inclinación hasta que llegamos a la cresta este de la peña. Jesús y yo hemos subido bastante bien, teniendo en cuenta en las condiciones en que nos encontramos, muy mermados por los dolores de pie y rodilla.
Una vez en la cresta este tan solo tenemos que dejarnos guiar por los muchos hitos que hay hasta llegar a la cima de la Peña de Artica Plena (1490m). Sin duda lo mejor de la vía ha sido el entorno en el que se encuentra. Hemos tardado aproximadamente 1 hora y eso que nos lo tomamos con mucha tranquilidad.
Para el retorno seguimos los hitos hasta alcanzar un collado, en donde encontramos un búnker. Ali y yo decidimos echar un vistazo, mientras Jesús decide adelantarse para ir ganando tiempo.
Tan solo nos queda seguir los hitos que nos llevan por un sendero hasta cruzar la cabecera de un barranco y llegar a una pradera de pendiente suave, en la cual damos alcance a Jesús que va realmente mal de su dedo gordo del pie. Esta pradera nos permite bajar hasta el lugar donde habíamos dejado el coche, para dirigirnos hacia Hecho en donde poder comer algo para recuperar fuerzas.

sábado, 6 de agosto de 2011

Barranco Estribiella

Después de la paliza que nos habíamos pegado horas antes, decidimos tomarnos este segundo día con un poco más de calma. El plan era no madrugar mucho, descender el barranco Estribiella y por la tarde preparar una barbacoa para recuperar fuerzas. Y así lo hicimos. Cada uno despertó cuando quiso, y después de desayunar y asearnos, nos fuimos (Ali, Oscar, Jesús y yo) a buscar a Iván al campamento en la Selva de Oza. Nos resulto raro el que ya nos estuviera esperando en la puerta con Berni y otros monitores. En tan solo unos minutos Berni ya nos había preparado unos cafés y unas torrijas a todo el que lo deseo. Yo esta vez preferí abstenerme de comer más, ya tenia bastante con el desayuno. Una vez terminado este segundo desayuno, nos dirigimos al puente que cruza el río Aragón Subordán, y allí dejamos el coche.
Buscamos un cartel que nos indica el camino que debemos tomar para dirigirnos hasta Estribiella y Peña Forca. El camino al principio por bosque y con gran pendiente nos llevará a una zona donde ya no hay arboles, y tenemos una visión de alguno de los rapeles del barranco. Continuamos subiendo por fuerte pendiente hasta llegar a unos llanos de pradera, desde donde poder entrar con facilidad al barranco.
Un pequeño resalte, y ya estamos en el primero de los rapeles, de 25 metros. Luego uno de 9 y uno de 3, un tobogán muy disfrutón de 5 metros y llegamos a la cabezera del cuarto rapel, de 17 metros, desde dónde las vistas son fantásticas, dando vista al Castillo de Acher y a la subida que realizamos el día anterior y que tan mal nos lo hizo pasar. A estas alturas ya sabemos cual es una de las características de este barranco, lo mucho que resbala, y que hacia que rapelar de pie fuera bastante difícil. Posteriormente un pequeño rapel de 6 metros, estrecho y que con caudal más elevado pudiera dar problemas, otro de 20 metros y llegamos a la gran cascada de 30 metros. Apretamos los tornillos de la cabezera pues están algo flojos (algo que tuvimos que repetir en más de una ocasión) y para abajo. Decidimos que es la hora de comer y que mejor sitio para hacerlo que a los pies de esta amplia y bella cascada. Preparamos unos bocatas, un poco de chocolate y saciamos nuestro apetito. Una foto de rigor y seguimos para abajo. Tan solo nos quedan tres rapeles más de 20, 12 y 18 metros, este último con gran parte de los metros volados.
Así hemos terminado la parte superior del barranco muy bien formada, muy estética, deportiva, vertical y sin ningún tiempo muerto entre cada rapel.
Una vez realizada esta parte superior, decidimos no salirnos y continuar hasta el final, aunque Jesús y yo cada vez estemos más tocados del dedo del pie y de la rodilla. En esta segunda parte realizamos cuatro rapeles más de 5, 14, 19 y 10 metros, separados por largos pasillos de tono rojizo y diversos resaltes y pozas, donde no era difícil encontrar tritones.
Acabamos el barranco muy cerca de donde hemos dejado el coche, pero esta segunda parte acabó por machacar mi rodilla. Lavamos los neoprenos en el río, nos cambiamos y nos marchamos con muy buen sabor de boca de este barranco hacia el camping (mas tarde coincidiríamos en pensar que fue el más bonito que realizamos en el viaje). Allí nos aseamos y posteriormente, en compañía de Naghy nos dirigimos hasta una caseta en las cercanías de Hecho, en donde poder disfrutar de una merecida barbacoa.

jueves, 4 de agosto de 2011

Barranco Jardín



Después de realizar el barranco de Siresa, decidimos que el segundo barranco del dia sería el Jardín. Así que después de despedirnos de las chicas Riojanas, nos dirigimos hacia la Selva de Oza (Ali, Jesús, Iván y yo) en donde dejamos el coche muy cerca del "pequeño bar al lado de un gran arbol" (comentario que realizo algún turista despistado a la dueña del bar en la misma barra).Como en la zona hay varias mesas en donde poder comer comodamente, pues nos pusimos manos a la obra.Los bocatas nos los había preparado Berni, el cocinero del campamento en donde trabajaba Iván, eran de jamón serrano con tomate y casi del tamaño de una barra de pan.En definitiva, el acabarse el bocata era todo un reto. Ali se rindió sin apenas haber empezado, Jesús e Iván no lo lograron terminar por poco, y yo me lleve el premio al glotón del dia. No deje ni una migaja. Quizás si hubiera sabido la caminata que nos esperaba de aproximación al barranco, hubiese comido algo más ligero, pero es que el bocata estaba muy bueno. ¡Gracias Berni!

Unos minutos de relax, y empezamos la larga caminata de aproximadamente 1h30 a 2 horas.Sabíamos que iba a ser larga, pero lo que no imaginábamos es que fuera tan dura.Tomamos el sendero GR que se dirige hacia el Castillo de Acher, una buena pista, pero que subía directamente y con gran pendiente hasta un collado desde donde se daba vista a un pequeño refugio y a los murallones de dicha montaña. La subida a este collado fue muy jodida sobre todo por la hora que era y tan solo unos minutos después de haber llenado la panza. Menos mal que gran parte del trayecto se realiza en la sombra, metidos en un frondoso bosque. En algunos momentos me dieron ganas de tirar la puta saca cuesta abajo, pero esperaba que el esfuerzo mereciera la pena.
Empezamos el descenso hacia el barranco por unas rampas descompuestas de gran pendiente, que en poco tiempo nos dejan en el cauce. Sorteamos los primeros obstáculos de 6 y 5 metros respectivamente (son evitables por las orillas) y nos ponemos el neopreno antes del gran caos de bloques.Superado este caos llegamos a un primer rapel de 6m y posteriormente a un primer estrechamiento en donde nos encontramos con un rapel de unos 9 metros. A estas alturas ya estamos sorprendidos por lo que es la gran característica de este barranco: el color rojizo de sus piedras y ver como el agua toma ese color al pisar el fondo arenoso.

Salvado este 2 rapel, nos encontramos con una preciosa cascada de 24 metros de altura, y otro pequeño rapel de 10 metros. Posteriormente llegamos a una cascada de 15 metros, en la cual te tenias que anclar a un tronco que hay empotrado en el cauce, y que tenia una salida realmente jodida. Allí cada uno se las arreglo lo mejor que pudo, mientras los demás mirábamos atentos como lo hacía nuestro compañero. Superado este divertido obstáculo, llegamos a lo que para mi es uno de los rapeles más bonitos que he hecho. Una cascada de 40 metros con una repisa intermedia, estrecha, y que unido al tomo rojizo de la roca, hizo que se me grabara para siempre en mi memoria. Una cascada más de 30 metros en rampa y de nuevo otro gran caos de bloques y grandes rampas destrepables que castigaron y bien nuestras rodillas y pies. Así acabamos con la parte superior. Ya son casi las 8 de la tarde y comentamos si coger el escape, o bien realizar la parte inferior para conocer el barranco entero. Jesús lleva el dedo gordo de su pie bastante fastidiado, porque lleva unos escarpines 3 o 4 números más pequeños que le había prestado Ali, los suyos se quedaron en casa (seguro que no le vuelve a pasar) y yo empiezo a notar algo de dolor en mi rodilla del "crecimiento". Aún así decidimos seguir por el barranco y afrontar los otros 4 rapeles de esta parte inferior (de entre 5 y 15 metros). Ahora el andar por entre las rocas cada vez es más dificultoso, por el cansancio y porque se nos esta haciendo de noche. Cuando ya empieza a no verse un carajo, y como una aparición, surge ante nosotros la carretera que da acceso a Oza. Salimos justo a tiempo, y no nos hace falta utilizar nuestros frontales, pero aún tenemos que subir por esta carretera unos 30 minutos hasta llegar al coche.

La paliza al final si mereció la pena. El barranco es exigente en lo físico (sobre todo su aproximación) muy estético gracias a su color rojizo mezclado con el verde del bosque, y un barranco digno de repetir, aunque a una hora más temprana y sin tener la tripa tan llena.




martes, 2 de agosto de 2011

Barranco del Hospital o de Siresa

Hacia tiempo que habíamos planeado este viaje al Pirineo Central Aragones, y como el jueves 28 de julio era festivo en Cantabria, aprovechamos para ir a pasar el fin de semana, conocer los barrancos de la zona del Valle de Hecho y de paso hacer una visita a Iván que estaba currando en un campamento en la Selva de Oza. Así pues, quedamos el miércoles a las 6 de la tarde en Astillero para iniciar el viaje. Allí nos presentamos Alicia, Jesús y yo muy ilusionados con el viaje, aunque un poco decepcionados porque David se quedaba en casa al haber sufrido un accidente de tráfico unos días antes. Os deseamos una pronta recuperación a él y a Azu, que también estaba en el accidente.
Una vez en marcha hacia el camping donde nos alojaríamos, nos ponemos en contacto con Oscar y Naghy, que ya llevaban unos días por la zona, comunicándoles la hora de nuestra llegada.
Cuando llegamos a Hecho son algo más de las 10 de la noche, nos preparamos algo de cena y estamos un largo rato de sobremesa con nuestros compañeros, planeando cual sería el plan para el día siguiente. Al final decidimos que acompañaríamos a Iván al barranco de Siresa, donde iba a llevar a un grupo de chicas de La Rioja.
Al día siguiente quedamos a las 10 de la mañana en el pueblo de Siresa, en donde dejamos el primer vehículo, esperamos a que llegará Iván (esta vez tan solo se retraso unos 15 minutos), y con la furgo de la empresa cuatro gatos, nos encaminamos al comienzo del barranco. Una vez cambiados, y hechas las presentaciones, en tan solo unos 5 minutos estamos en el cauce del barranco, comprobando que el caudal era mínimo, como ya nos había comentado Oscar, aunque se podrían realizar todos los toboganes.



Un pequeño salto para tomar contacto con el agua, un pequeño tobogán, y así llegamos al primer rapel, en el cual Iván descolgaba a las chicas. Posteriormente mas saltos, un rapel de 12 metros, en donde aprendieron a rapelar y mas obstáculos que las barranquistas solventaron con soltura, hasta llegar al rapel más bonito,una cascada de 17 metros de altura, y en la cual hacían un tobogán hacia mitad de la cascada muy espectacular. Los mas mayores, excepto Jesús, preferimos rapelar. Algún que otro tobogán más y ya estamos en el final del barranco.
El barranco es divertido, y sobretodo si es la primera vez que realizas uno, como era el caso de las 10 chicas Riojanas, que se lo pasaron de lo lindo, saltando y haciendo toboganes hasta aburrirse, o más bien hasta que les mandábamos continuar. Una vez realizado el último tobogán, tan solo nos queda andar por el cauce del río hasta ver un camino a la derecha, el cual en poco tiempo nos deja en la carretera, a unos cientos de metros de donde estaba el primer coche.
En resumen, barranco típico de empresa de aventura, que con más caudal hubiera ganado mucho, aunque nos gusto, y nos lo pasamos muy bien, sobretodo gracias a la compañía de las chicas Riojanas.