Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.

jueves, 7 de agosto de 2014

Clue du Riolan

                         

Texto:Alicia

Después de comer nos dirigimos al barranco vecino del Clue d'Aiglun, el Clue du Riolan. Dejamos a la salida nuestra furgo y continuamos con el coche de José Mari hasta la cabecera del barranco, situada en las afueras del pueblo de Sigale, lugar donde se queda Luisa para esperarnos. Al subir 6 personas en la furgoneta me toca mirar hacia atrás en el camino de subida, llegando al aparcamiento superior un poco mareada.


Bajamos al barranco en 5 minutos, llegando justo después del puente en el que finaliza la primera parte del descenso, dándonos cuenta de nuestro error, aunque en todo momento seguimos los paneles de acceso al cañón. Justo en eso momento empezaron a caer 4 gotas contadas que hicieron que nos pensáramos el entrar al río o no, animándonos al final a hacerlo.


Desde el puente hay un largo camino hasta llegar al primer rápel, en este trayecto sufro un poco pues sigo algo mareada e incluso dejo la comida por el camino, situación esta que por fin me hace espabilar.


Cuando el río se estrecha encontramos un barranco más tranquilo que el Aiglun, si bien tiene parecidas características.


Se trata de un recorrido acuático entre altas paredes de gran belleza, con caos enormes de bloques, pasillos inundados estrechos, saltos, y bastantes más rápeles que su vecino, coincidiendo casi todos en que era más bonito y deportivo que Aiglun.


Poco a poco el cauce se va abriendo en su parte final, llegando a una canalización, la superamos y enseguida vemos el puente donde tenemos la furgo después de 3 horas de descenso.


El retorno es casi inmediato, dando por acabada la jornada en cuanto a descensos se refiere, dejándonos este primer día un muy buen de sabor de boca con el descenso de estos dos barrancos imprescindibles de la zona.


Acabados los descensos programados para ese día tocaba lo peor, subir a la cabecera del cañón, en donde nos esperaba Luisa y volver hasta Salagriffon para recoger el coche de Chus. Desde allí emprendimos un pesado camino por carretera para cambiar de valle, en concreto nos dirigimos hasta Gillaumes, que sería el punto de partida de las siguientes jornadas.

                 

miércoles, 6 de agosto de 2014

Clue d'Aiglun


Texto: Fonso

Tras el largo viaje y con pocas horas de sueño, despertamos en el aparcamiento que hay a la entrada del pueblo de Salagriffon sobre las 8 de la mañana. Hacemos las oportunas presentaciones, pues Chus y yo no conocemos a la parte riojana del  equipo (José Mari y Luisa).
Desayunamos y acordamos la combinación de coches, Carlos, Luisa y yo esperaremos en el aparcamiento desde donde se sale hacia la Clue d'Aiglun, hasta que volvieran nuestros compañeros de dejar los coches en la salida del barranco. La espera se demora casi dos horas para 40 km, tiempo en el que nos adelantan dos grupos numerosos en calzoncillos.


Una vez reunido de nuevo el Caimanes Canyonig Team, nuestros compañeros nos explican el por que han tardado tanto. El motivo es una carretera estrecha y sinuosa que hace que los kilómetros se hagan eternos, poniéndonos al corriente de lo que nos esperaba en el resto del viaje.


Salimos caminando desde el aparcamiento de Salagriffon, no hacemos mucho caso a las reseñas que llevábamos y seguimos el camino que utilizaron los grupos que nos adelantaron en la espera, enlazando más adelante con el sendero balizado que en unos 40 minutos nos llevó al cauce del río.


En poco menos de 5 minutos adelantamos a un  grupo de aventura, lo que hizo que el recorrido fuera rápido y Luisa, que era principiante cogiese confianza.
El río en un primer momento es amplio, pero en poco tiempo se estrecha, formando una garganta con abundante caudal de un color blanquecino, que discurre entre grandes paredes.


También encontramos numerosos y estrechos pasillos inundados, pudiendo realizar algún salto. Los rápeles obligados son cortos, pero también estrechos, aunque la buena equipación del barranco te da la opción de rapelar por diferentes lugares y montar pasamanos para evitar los puntos conflictivos.


Es lo que hicimos en uno de los rápeles que tenía unos troncos encajados, decidiendo subir hacia la izquierda, pues con el pasamanos evitábamos la agitada recepción.


El barranco, aún con abundante caudal, no nos dio problemas y Luisa aprendió lo que era  un descenso con mucha agua.


Justo en mitad del descenso superamos al otro grupo de barranquistas, están comiendo justo en un escape que ellos utilizaron como final del descenso, pero nosotros continuamos río abajo encontrando las mismas características que en la primera parte del descenso, hasta dar vista al puente en donde nuestros compañeros habían aparcado los coches.


Acabado el descenso, que nos llevó poco más de 2 horas, tomamos un sendero balizado a nuestra izquierda que se dirige hacia Aiglun, pero nada más superar un collado cogemos un sendero a la derecha que nos bajó directos a la carretera y al puente donde teníamos las furgonetas.

                 

martes, 5 de agosto de 2014

Alpes Marítimos


Introducción:                                                        Texto: Alicia

Después de muchos preparativos y una larga espera, por fin llegó nuestro viaje estival a tierras francesas, más en concreto nos desplazamos hasta Alpes Marítimos, un amplio departamento en donde se pueden encontrar numerosos y buenos barrancos, alguno de ellos considerados de los mejores de Europa.


Como sabíamos que los desplazamientos de un valle a otro iban a ser largos o más bien tortuosos, nos desplazamos en dos furgonetas, por un lado Fonso y Chus, y por otro Carlos y yo. La idea era no tener que buscar camping y poder dormir lo más cerca posible de las cabeceras de los barrancos previstos para la mañana siguiente, pues como comprobaríamos durante el viaje, se perdía mucho tiempo en las carreteras pasando de un valle a otro.


Salimos de Cantabria sobre las 13:30 horas, por delante un largo viaje en el que acabas harto de tanto peaje (unos 78 euros) llegando a las 2 de la madrugada al pueblo de Salagriffon, en donde habíamos quedado con José Mari y Luisa  (Espeleogel) formando el grupo un total de 6 barranquistas con muchas ganas de descensos y sobretodo pasarlo bien.


Durante nuestra estancia en Alpes Marítimos el tiempo no fue todo lo bueno que hubiésemos querido, todos los días nos llovió o por la mañana o por la tarde, teniendo que aguantar un par de fuertes tormentas durante los 8 días que pasamos en la zona, así que los barrancos que debieran ir con poca agua estaban con agua abundante, y los de caudal normal los encontramos sobre altos.


Al final conseguimos realizar 12+1 descensos, no pudiendo realizar el descenso de uno de los míticos barrancos de Alpes Marítimos, la Clue d'Amen (buena escusa para volver) pues el tiempo no nos dio una tregua para descenderlo. Al final estos fueron los barrancos descendidos:


Día 1.-   Clue d'Aiglun  y  Clue du Riolan
Día 2.-   Torrent d'Amarines  y  Gorges de la Roudoule
Día 3.-   Clue du Chaudan
Día 4.-   Clue de Raton   y  Vallon de Challandre
Día 5.-   Riou de la Bollène  y  Vallon de Duranus
Día 6.-   Vallon de l'Imberguet  y  Vallon de Cramassouri
Día 7.-   Clue de la Maglia
Día 8.-   Ruisseau de Planfaé  y viaje de regreso a casa.

                 

lunes, 4 de agosto de 2014

Vía ferrata El Milar


Esta pasada semana se inauguró en La Hermida (Peñarrubia) la septima ferrata de Cantabria, la Vía ferrata El Milar, que coge el nombre del pozo sobre el río Deva por el que transita esta nueva vía, teniendo un recorrido de 150 metros de longitud.


Con escasa información al respecto de la ferrata, nos desplazamos hasta La Hermida Alicia, Fonso y yo aprovechando una ventana de buen tiempo, pues las previsiones meteorológicas para el fin de semana no eran nada buenas. La ferrata se sitúa sobre el pozo denominado El Milar, del río Deva, distingible por la bandera de España que marca el fin de la vía ferrata. La  fácil aproximación  la realizamos andando desde la localidad,  por una pasarela que va encima del río y que en pocos minutos nos dejo en el comienzo de la vía ferrata El Milar.


El comienzo nos sorprende, teniendo que realizar un acrobático paso para llegar a los peldaños. Técnicamente tiene una graduación media,  no es fácil, pero tampoco excesivamente difícil, eso sí, no la vimos apropiada para niños, como nos comentaron en la oficina de turismo.  


Cuenta con tres tramos muy diferenciados, teniendo una entrada por un diedro de 20 metros con unos peldaños un poco distanciados, pero en una diagonal ascendente.

Cuando salimos del diedro,  te sitúas encima del río, en la vertical, a 25 metros de altura, comenzando una travesía ascendente larga de 80 metros, con dos puntos técnicamente complejos. Uno de ellos que desploma y un final de la travesía que tienes que ir por la pared sin peldaño, con agarres naturales.

Cuando acabamos esta segunda sección, encontramos un diedro de salida que sigue la misma tónica, con poco peldaño y realizando los agarres a la roca para la progresión. 

Superado el diedro encontramos la arista final, que nos lleva a la cumbre, donde está situada una bandera que marca el final de esta corta, muy corta (prever combinarla con otra vía de la zona, pues no llegas ni a calentar los músculos) y decepcionante vía ferrata, más aún cuando pensábamos en las muchas posibilidades que tiene la zona para realizar grandes vías ferratas.

El descenso lo realizamos por detrás de la vía,  por una zona de encinas que se dirige a una canal, y siguiendo los hitos nos dejo de nuevo a la altura del río Deva, donde se tiene pensado poner un puente, cosa que nos parece muy bien, pues si no el cruzar el río será una tarea complicada en época de lluvias.

Acabada la vía ferrata El Milar, como no disponíamos de mucho tiempo para realizar otra actividad y el tiempo estaba empeorando, nos fuimos a tomar unas cervezas en el pueblo y posteriormente a comer, antes de que una gran tormenta hiciese desalojar las calles del pueblo.