Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.
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martes, 21 de octubre de 2014

Pandetrave - Torre del Friero - Collado Jermoso


El pasado mes de agosto realizamos nuestro segundo vivac a Picos de Europa esta temporada. Desde el puerto de Pandetrave, en donde habíamos quedado con Lolo, iniciamos la marcha por la larga y ahora autorizada pista (vaya cara de tontos se nos quedo al ver como nos pasaban numerosos coches en el trayecto) hasta la Horcada de Valcavao.
Mas adelante dejamos el camino que se dirige hacia Jermoso por Pedabejo y tomamos la senda del Mercadillo, que nos hacía cambiar totalmente de dirección, para más adelante abandonarla y sin perder mucha altura ir decididamente en busca de la Canal de Chavida.


La canal cada uno la subió a su ritmo, buscando el camino que más le gustaba, eso sí, Lolo que aunque estaba algo resfriado, todavía tuvo tiempo de llegar al Collado de Chavida y volver a bajar un buen tramo para ayudar a Belén con su mochila.


Tomamos un respiro antes de emprender la subida final a la Torre del Friero. Nos encaminamos hacia un hombro que da paso a la cara norte del Friero, realizando varias trepadas sin muchas complicaciones hasta llegar al punto mas comprometido y expuesto (a mi modo de ver) de toda la subida, un paso lateral de apenas un metro, pero con un patio que hace que tengamos que extremar las precauciones.


Superado este acrobático paso aún nos quedan un par de chimeneas, en las que realizamos unas trepadas con buenos agarres, antes de salir a terreno más fácil que sin complicaciones nos llevó a la cumbre de la Torre del Friero (2.445 metros)


Disfrutamos un buen rato de las impresionantes vistas antes de comenzar el descenso, prestando más atención si cabe en la bajada. Incluso en algún punto, como en la primera chimenea del descenso, echamos en falta el no haber llevado una cuerda.


Volvemos hasta el Collado de Chavida a recoger las mochilas y comer algo en compañía de un rebaño de cabras que nos querían robar la comida.
Comenzamos la bajada hacia el Llagu Bajero por un terreno caótico, buscando la mejor senda ayudados por los numerosos hitos. Llegamos al camino que sube por Asotín hacia la Vega de Liordes, tomando dirección hacia esta preciosa vega, en donde nos despedimos de Lolo, puesto que él no realizará el vivac. Todavía es pronto, pero Belén ya esta algo cansada por el largo trayecto y el peso de su mochila, aún así decide que intentemos llegar hasta el refugio de Jermoso.


Durante la subida disfrutamos de la presencia de varios grupos de rebecos y las maniobras de un helicóptero que llegaba víveres al refugio, eso sí ese espectáculo se tradujo en un buen retraso a la hora de tomar la cerveza de llegada, pues el personal del refugio estaba liado recogiendo todo el material. Sin mucho tiempo que perder, montamos las tiendas y disfrutamos de un precioso atardecer y una buena cena antes de echarnos a dormir.


A la mañana siguiente, después de hacernos un rato los remolones, recogemos todo y emprendemos el camino de regreso por el mismo camino hacia la Vega de Liordes, en donde hacemos una parada antes de afrontar la Canal de Pedabejo.


Superada esta canal llegamos al comienzo de la monótona pista de Pandetrave, paramos a comer algo al comienzo de ella, para posteriormente seguir la marcha, ya con muchas ganas de regresar al coche y dar por finalizado este interesante circuito a las Peñas Cifuentes.

              

viernes, 27 de junio de 2014

Vivac Macizo Occidental. Día 2.- Ario - Jultayu - Cuvicente - Trea - Camarmeña


Pasamos una noche un tanto revuelta, con alguna racha de viento  que hizo que nos despertásemos en varias ocasiones. Queríamos madrugar y haber visto un bonito amanecer, pero el cielo estaba bastante cubierto, así que decidimos alargar  el tiempo de permanencia en la tienda, levantándonos sobre las 9 de la mañana para ir desayunando y recogiendo todo el material.
Comenzamos a andar hacia el refugio, llevándonos una grata sorpresa al encontrarnos a Lolo en el lugar. El día anterior no había podido acompañarnos, así que como sabía que andaríamos por Ario se acerco para pasar un rato con nosotros.


Cargamos agua en la fuente y emprendemos el camino hacia el Jultayu, dejando escondida la mochila en un jou cerca del Collado las Cruces para así afrontar más ligeros la ascensión al Jultayu (1.940 m) cuya cima alcanzamos sin dificultad. Las vistas son muy buenas, destacando la localidad de Caín, situada muchos metros más abajo.


Pasamos un buen rato en la cima, antes de retomar la marcha descendiendo sobre la arista cimera que va al Pico Cuvicente, haciendo una parada en el camino para visitar el juraco, desde donde las vistas de Caín son impresionantes.

                        

Llegamos al collado que separa ambas montañas, ganando altura decididamente hacia la cumbre, teniendo que superar una fácil trepada para alcanzar la cima del Pico Cuvicente (2.014 m).


Disfrutamos de las vistas e incluso algunos se echan un buen baile en la cima, antes de emprender juntos la bajada hacia el Jou del Jultayu, en donde Lolo se despide de nosotros, continuando nuestro camino hasta el Collado las Cruces en donde teníamos la mochila.


Realizamos una parada para mentalizarnos de que tenemos que volver a coger la mochila, y emprendemos la fuerte y decidida bajada de la Canal de Trea, que ya conocíamos de subida, pero que nos sorprendió por lo dura que es.


Dejamos atrás el curioso Huerto del Rey, la cueva de Cuarroble, y vamos alcanzando las laderas cada vez más suaves de la canal, entrando en el bosque que preside la parte final de la jodida Canal de Trea, en la que Alicia lo paso mal al "fallarle las rodillas".


Comemos algo antes de comenzar con la parte final de nuestra jornada, ahora nos toca caminar entre el gentío por la Ruta del Cares, conociendo el nuevo puente que realizaron tras el desprendimiento que hubo hace algunos meses.


Superamos  Los Collados, y  en la bajada a Poncebos tomamos un desvío a mano izquierda que nos lleva de nuevo a la altura del canal. Lo superamos y subimos por una pequeña canal hasta un collado desde donde ya damos vista al pueblo de Camarmeña, en donde damos por concluido este interesante pero duro circuito por el Macizo Occidental.


Antes de regresar a casa hacemos una  visita a un bar del pueblo, en donde poder recuperar líquidos y tener una larga y amena charla con el dueño, contándonos un buen puñado de anécdotas e historias que pusieron el broche de oro a un buen fin de semana.

                 

miércoles, 25 de junio de 2014

Vivac Macizo Occidental. Día 1.- Camarmeña - Llerosos - Ario


El fin de semana del 14 y 15 de junio, decidimos llenar hasta reventar la mochila con todo lo necesario para un vivac (tienda, esterilla, alimentos, hornillo, ropa, etc, etc) y acercarnos hasta los Picos de Europa para realizar nuestra particular Travesera del Macizo Occidental.


El punto de partida de nuestra ruta comenzaba en Camarmeña, a donde llegamos sobre las 10 de la mañana intentando que el sol no nos pegara con fuerza en la subida de la Canal de Bobia, subida que realizamos escuchando y viendo las numerosas pasadas que daban sobre la zona los helicópteros que cubrían la famosa prueba de la Travesera. El día estaba algo revuelto, con nubes bajas que nos protegían del sol, pero por otra parte nos ocultaban las buenas vistas del Naranjo (no lo pudimos ver en ningún momento del fin de semana) que hay en la subida de esta canal.


Superado este duro comienzo de ruta, realizamos la cómoda aproximación hasta la majada de Ondón, precioso lugar desde donde hay unas excelentes vistas de todo el Macizo Central.


Desde este bucólico lugar emprendemos un recorrido salvaje, atravesando numerosos jous que hacen difícil orientarse hasta llegar a la Majada de Beceña, lugar en donde encontramos un pastor que atraía a las vacas con sal, volviéndose locos los animales por ella. Charlamos un rato con el pastor, mostrándonos el mejor camino para subir a nuestro siguiente punto de destino, el Cabezo Llerosos.


Vamos buscando la mejor manera de subir por este terreno caótico, vemos desde la lejanía como un pequeño grupo hace cumbre, cruzándonos más tarde en su descenso  y hablando un poco con ellos. Ya tan solo nos quedan los últimos metros de subida, alcanzando por fin la cima del Cabezo Llerosos (1.792 m) disfrutando de unas amplias y preciosas vistas.


Pasamos un buen rato en la cima antes de emprender el descenso hacia la Majada de Beresna, bien visible desde la cima por la enorme cueva que hay en ella y que no se si tendrá continuidad o si ha sido explorada en alguna ocasión.


El siguiente punto de destino es la Majada de Vega Maor, en la cual nos encontramos con otro pastor que permanece en ella hasta septiembre elaborando el famoso queso Gamoneu. Charlamos con él, allí no existe el estrés según nos comenta, y damos un repaso a todas las dudas y preguntas que nos surgieron por el camino.


Ya estamos en la última parte de nuestra primera jornada por picos, 1 hora 30 minutos según nos comentó el pastor hasta Ario, tan solo nos queda superar la Majada Mohandi y por fin después de casi 10 horas de marcha llegar al refugio de la Vega de Ario, en donde una rica cerveza nos estaba esperando, y lo mejor de todo, poder por fin dejar la puñetera mochila tirada por cualquier lado.


Con las últimas luces del día vamos montando la tienda en un lugar recomnedado por el guarda y preparando la cena, disfrutando de un bonito anochecer, en el que las nubes que nos acompañaron durante todo el día terminaron por desaparecer, dejándonos ver una bella estampa del Macizo Central.

                 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Camino de la Cascada de Somo (con raquetas)


El domingo 1 de diciembre nos fuimos de raquetas hasta Fuente Dé. Si bien esta no era nuestra primera opción, al final las diversas webcam existentes por los rincones de Cantabria hicieron que acabáramos allí, aprovechando lo que parecía una ventana de buen tiempo.


Llegamos al parador de Fuente Dé y subimos al final de la carretera, lugar donde aparcamos el coche. Comenzamos a caminar por una pista que pronto se bifurca. Cogemos el ramal de la derecha y vamos ganando altura, bajo una débil nevada, hasta alcanzar una zona de cabañas conocidas como los Invernales de las Berrugas.

                        

Disfrutamos de unas buenas vistas a medida que ascendemos, viendo en la lejanía la Cascada de Somo. Continuamos por la pista, rodeando Peña Remoña por el antiguo camino que unía Liébana con Valdeón.


Encontramos una bifurcación en la que tomamos el ramal de la derecha que, con empinadas revueltas, pronto coge altura sobre el río Cantiján. En este punto nos ponemos las raquetas, pues la gran cantidad de nieve acumulada empezaba a ser considerable.


Continuamos por la pista, o más bien intuyendo por donde va, pues a esta altura todo está cubierto de una buena capa de nieve, disfrutando a ratos de un tímido sol que las nubes no tardaban en ocultar, hasta llegar al Arroyo de Duernas, donde dejamos el histórico camino de Valdeón en un desvío a la izquierda. Desde aquí vamos dando la vuelta al valle, manteniendo casi siempre la misma cota hasta llegar a las Praderas de Bustantivo.


Desde este lugar vamos bajando hasta el río Cantiján, que atravesamos por un pequeño puente. Por la margen izquierda del río hallamos una vieja pista que nos lleva al cruce por el que pasamos al principio del recorrido, descendiendo a los Invernales de las Berrugas y a Fuente Dé, donde damos por concluido este precioso circuito invernal.

               

viernes, 20 de septiembre de 2013

Pica del Jierro - Morra de Lechugales - Silla Caballo Cimero


Este pasado sábado Alicia y yo nos decidimos por hacer algo de senderismo en los Picos de Europa. Nuestra idea era ir a pasar todo el fin de semana realizando vivac, pero las previsiones de tiempo no eran muy buenas  dando lluvia para la noche del sábado y la mañana del domingo. Con este panorama, nos decidimos por realizar una ruta circular por el Macizo Oriental o de Ándara y dejar el vivac para otra ocasión. Salimos sobre las 10:30 del Jito Escarandi, la temperatura era buena y el cielo estaba algo cubierto, disfrutando de un bonito mar de nubes en las zonas mas bajas. En apenas una hora llegamos al pequeño refugio del Casetón de Ándara.


Continuamos nuestro camino, dejando atrás el refugio y encaminándonos hacia el Pozo de Ándara, pero antes de llegar a la llanura en donde se encuentra la minúscula charca que ahora es el pozo, nos desviamos a la izquierda, cogiendo un camino minero que se eleva camino del Collado Valdominguero. Le seguimos entre un sinfín de perforaciones y ruinas, siempre con tendencia hacia la derecha. En este tramo nos sorprendió un rebeco que se levantó a escasos cinco metros de nosotros, pero no salió huyendo, si no que se quedo parado delante de nosotros, como si nuestra presencia no le importara lo más mínimo. Más tarde en una animada charla con Kike (el guarda del refugio del Casetón) nos comentó que posiblemente tuviese sarna y por eso el comportamiento tan extraño del animal, pues lo normal es que hubiera salido pitando al vernos.


Alcanzamos un hombro que da paso al Jou Lleroso, en donde seguimos el camino marcado por marcas rojas con numeración en descenso, hasta llegar al Collado Valdominguero, desde donde tenemos unas espectaculares vistas del Macizo Central.


Después de picar algo continuamos, siguiendo una tímida senda ascendente que nos llevó a los Campos de Valdominguero. Desde aquí ascendemos a la izquierda, buscando decididamente la base de la Pica del Jierro, pero antes tenemos que superar un destrepe algo engorroso. Superado este paso, encontramos las trazas del sendero que sube directamente hacia la cumbre. Seguimos el camino más marcado, siempre con tendencia a la derecha, para por fin poder coronar la cima de la Pica del Jierro (2.424 metros).


Realizamos otro pequeño descanso, comenzando el corto descenso hacia la senda que viene del Grajal y que más tarde utilizaremos en nuestro regreso, para llegar en pocos minutos al collado que da entrada a la Canal de Lechugales, en la divisoria Lechugales -Silla Caballo Cimero. Nuestro siguiente destino es la Morra de Lechugales, para ello seguimos los numerosos hitos que rápidamente nos llevan a la base del curioso bloque cimero. Una trepada con buenos agarres y en la que te puedes ayudar por una cuerda, nos depositan en la terraza cimera, que nos permite alcanzar por fin la cima de la Morra de Lechugales, la montaña más alta del Macizo Oriental con sus 2.444 metros.


Las vistas hacia todos los lados son espectaculares, aprovechando para comer algo antes de dejar la cima y dirigirnos a nuestra tercera cima del día, la Silla Caballo Cimero (2.436 metros). Afrontamos la aérea arista para subir a esta montaña con precaución, pero que sin ningún problema nos llevó a la cima, en donde disfrutamos un buen rato de las vistas, el espectáculo de las nubes apareciendo y desapareciendo en segundos y sobre todo de la tranquilidad y soledad, puesto que lo que antes era un hervidero de gente en las tres cumbres que habíamos ascendido, era ahora una calma total, no viendo una persona en kilómetros a la redonda.


Para el descenso escogimos el sendero del Grajal, haciendo una cuarta cima al ascender el Pico del Grajal de Arriba (2.349 metros), descendiendo después hasta el Collado del Mojón y seguir la pista minera que sin perdida, y entre una niebla que al final nos había engullido, nos llevo de nuevo al refugio del Casetón en donde paramos a tomar algo y mantener una larga y entretenida charla con el guarda. Durante la charla vimos como en el exterior comenzaba a llover, los pronósticos del tiempo no fallaron, teniendo que realizar el descenso desde el refugio hasta el Jito Escarandi bajo una fina lluvia. El día acabó con unas buenas viandas en un restaurante de Sotres para recuperar fuerzas después de una larga y preciosa jornada.

               


jueves, 8 de agosto de 2013

Tombu Robru



Hacia mucho tiempo que queríamos conocer la subida a Tresviso por el Tombu Robru, y por fin este pasado domingo nos animamos Alicia y yo a visitar este bello y acrobático paraje.
Salimos de Urdón sobre las 9:30 horas y caminamos por la Senda de la Peña hasta la Posa la Cerrosa, en donde abandonamos el viejo camino minero para superar una molesta pedrera que nos conduce a un collado herboso. Para saber cual es la posición del  Tombu Robru debemos fijarnos en  una pared de color pardo que se mete hacia dentro, y esta adornada con una gran mata de hiedras que cuelga de las paredes.
Desde el collado herboso el camino esta bastante marcado y  va ganando metros con alguna pequeña trepada hasta llegar a  la base de la pared en donde se ubica el Tombu Robru.


Una vez en la pared, iniciamos un recorrido hacia la derecha por una aérea cornisa en la que no se puede dar un mal paso. La cornisa tiene anchura suficiente para caminar, pero la vertical bajo nuestros pies es mayor a medida que avanzamos.


Existe un cable hacia la mitad de la pared que ayuda y da confianza en el paso. A continuación el sendero hace una revuelta a la izquierda en donde encontramos restos de cable de acero por el suelo, y en pocos metros más llegamos hasta el Tombu Robru.


Impresiona ver como los pastores de Tresviso aprovechaban cada rincón por pindio que fuera para uso ganadero, encontrando en el Tombu un cierre para el ganado construido con piedras.
Seguimos subiendo por la arista y en la parte más alta encontramos un paso malo con una caída al vacío de unos 300 metros hasta el río Urdón. Afortunadamente en este lugar encontramos una cuerda que nos da seguridad para superarlo.
Continuamos la subida por una zona muy aérea, realizando numerosas trepadas hasta llegar a las Armaduras del Robru, una estrecha horcada desde donde vemos la desembocadura del río Urdón y una pared vertical de color anaranjado que tenemos enfrente (El Jesu).


Las Armaduras  son una sucesión de enormes losas puestas a modo de escalones, para llegar a una pared por la que subiremos trepando (hay buenos agarres) hasta una portilla que evita que el ganado descienda.


Lo peor, más duro y a la vez más divertido de nuestra ruta de hoy concluía aquí, pero aún nos quedaba una larga subida por terreno herboso mezclado con piedras, en donde tuvimos alguna duda del camino a seguir, hasta alcanzar el sendero de la Pasá del Picayo, que en cómodo caminar nos llevo hasta el pueblo de Tresviso (3 horas 30 minutos) en donde tomamos unas cervezas acompañadas de buen queso picón.


La vuelta hasta Urdón, para cerrar este interesante circuito, la realizamos por el camino de la Senda de la Peña, realizando varias paradas para averiguar y mirar asombrados cual había sido nuestro camino de subida, que de forma magistral realizaron las pastores Tresvisanos hace muchísimo tiempo.

               

martes, 6 de agosto de 2013

Caín - Cueva de Santibañas



Aprovechando que estábamos de turisteo por Caín (León), nos decidimos a realizar una pequeña ruta circular que nos llevó hasta la Cueva de Santibañas. Si bien nuestra intención tan solo era subir a conocer Caín de arriba, lo bonito de la ruta y la facilidad para seguir el sendero, hicieron que completásemos la ruta entera. Esta ruta tiene un alto valor etnográfico, puesto que, aparte de llevarnos hasta la cueva que antiguamente los habitantes de Caín utilizaban para curar sus quesos, accede en su primera parte hasta el antiguo asentamiento del pueblo de Caín, situado a algo más de 100 metros por encima del actual enclave.
Comenzamos a caminar y dirigimos nuestros pasos hacia el paso del Sedo, donde encontramos una barandilla que protege el paso y desde donde tenemos una buenas vistas de Caín de abajo.


Continuamos con la subida y de repente nos tomamos con un mastín enorme en mitad del camino. Con un poco de miedo en el cuerpo me dirijo hacia él para ver que intenciones tenía y afortunadamente para nosotros eran buenas, acompañándonos el resto de subida hasta Caín de arriba, en donde le esperaba su dueño.

                          

Desde Caín de arriba seguimos la señalización hacia la Canal de Mesones para poco más adelante girar a la izquierda en el paraje denominado Las Fuentes, internándose el sendero en el hayedo de La Tejera.


Una vez salimos del hayedo nos desviamos a la derecha en Calabredo, iniciando una subida algo dura hasta la Cueva de Santibañas. Decidimos entrar en la cueva para echar un vistazo a las armaduras que los Cainejos construyeron en su interior para curar los quesos, no dejando en el lugar ninguna muestra de nuestra presencia y siendo muy respetuosos con el lugar.


Regresamos hasta Calabredo por el mismo camino de subida, desde donde descendemos siguiendo las indicaciones que nos llevan camino de Caín. Durante la bajada, pudimos disfrutar de la impresionante surgéncia de La Jarda, que llevaba un abundante caudal.


Después de 2 horas y 30 minutos aproximadamente llegábamos de nuevo a Caín, completando de esta manera un interesante y fácil circuito para conocer un poco el terreno tan abrupto por donde tenían que moverse los Cainejos.