Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.
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viernes, 26 de abril de 2013

Barranco de Arandari



Lunes 1 de abril, nuestro último día de puente por tierras navarras y la lluvia de nuevo hizo apto de presencia. Recogemos todos los bártulos y un poco cabizbajos por tan solo haber descendido un barranco, emprendemos el camino de vuelta sin intención de hacer ninguna actividad, tan solo algo de turismo. Pero de camino a casa, cuando pasábamos por Burgui, el Barranco de Arandari nos volvió a llamar la atención como  en días anteriores. Por uno u otro motivo lo habíamos dejado sin descender y esta era nuestra última oportunidad antes de regresar a casa para hacerlo. Al final y un poco por la insistencia de Alicia, y para que Chari pudiese sacar el neopreno en este viaje, decidimos realizar el descenso dada la brevedad del mismo.
El corto camino de aproximación (20 minutos) lo realizamos bajo una lluvia débil, al igual que el primer rápel.


Después de un corto tramo de andar, en el que la lluvia cesó, nos encontramos con el segundo de los rápeles, en cuya salida encontramos un bonito arco de piedra.


Superado este bonito rincón nos encontramos de nuevo con una zona más abierta en donde hacemos algún pequeño salto y realizamos un modesto tobogán.


Enseguida nos topamos con el tercer rápel, en donde Chari, un poco harta de nuestros consejos (la verdad es que la volvíamos loca hablando los tres a la vez) saco su mala leche y nos mando a hacer puñetas, aunque el enfado tan solo le duró unos segundos.


Escasos metros más adelante nos encontramos con el último y más bonito rapel de todo el descenso, que nos introdujo en una especie de cueva, creando el abundante agua con el que pillamos el descenso, un ambiente mágico.


El agua sale por un lateral de la cueva, y tras realizar un pequeño salto dábamos por concluido este corto (tardamos poco más de una hora en su descenso) fácil, pero bonito barranco, en el que encontramos varios rincones interesantes. En definitiva y visto como andaban de cargados el resto de los barrancos de la zona, este fue el barranco ideal para realizar el segundo bautismo de Chari.


Después del corto retorno y de cambiarnos, ahora sí poníamos rumbo decididamente hacia casa, parando a comer en el mirador de la Foz de Arbayún, y sorprendiéndonos una monumental tormenta de granizo en las cercanías de Vitoria. Y es que la verdad, al igual que el año anterior, no tuvimos mucha suerte con el tiempo durante esta escapada de semana santa, pero eso no impidió que las risas y los buenos momentos salieran a relucir. Sin duda que habrá que hacer una nueva escapada por la zona....

                 

lunes, 22 de abril de 2013

Gorgas de Kakuetta


Domingo 31 de marzo, por fin amanece un día soleado. La noche anterior habíamos decidido que pasaríamos a Francia, más en concreto a la pequeña localidad de Sainte Engrâce, para evaluar los caudales de la zona y ver si era posible realizar algún descenso. En caso de que los barrancos fuesen pasados, dedicaríamos el día a visitar las famosas Gorgas de Kakuetta.
Llegamos al aparcamiento de las gorgas y antes de pagar los cinco euros que vale la entrada nos acercamos a evaluar el caudal del barranco Oilloki, desestimando su descenso pues el río en donde acaba el barranco bajaba bastante fuerte. Al final decidimos dejar los barrancos para otra mejor ocasión e ir a visitar Kakuetta.


Gorges de Kakuetta, también conocidas cómo Garganta de Kakuetta, es un desfiladero de 4,5 km formado por el río Uhaitza. Se trata de un cañón situado a 630 metros de altura y que mediante pasarelas y senderos acondicionados nos introduce en un paisaje salvaje lleno de árboles frondosos, acantilados vertiginosos, numerosas cascadas, etc, teniendo la parte acondicionada para la visita  una longitud de 2 kilómetros. Es aconsejable llevar calzado cómodo y que sea resistente, ya que se anda por terreno rocoso y  pasarelas resbaladizas. Podemos usar cascos protectores, éstos están en el interior  del paraje en casetas de madera (gratuitos). También encontraremos a los largo del recorrido unos teléfonos de emergencia por si acaso.


Desde el aparcamiento de las gorgas bajamos la cuesta que nos lleva a la entrada del desfiladero.Vemos a la derecha una “casita” de madera y un bar, en este bar es dónde hay que comprar las entradas y luego éstas entregarlas en la casita de madera para poder pasar. A partir de aquí ya somos libres para andar por dónde queramos.  Después de superar una pasarela y un  tramo de subida el sendero nos lleva al lado del cauce del río, caminando siempre por sus márgenes, atravesando túneles, pasarelas y puentes hasta llegar a la Cascada.

                    

La cascada de Kakueta tiene un aporte relevante pero aún no se ha logrado saber cual es la cuenca de la que se nutre ni la dimensión de la misma. En octubre de 1937 se produjeron grandes precipitaciones que hicieron que Kakueta estuviera durante 9 meses manando más de un metro cúbico por encima de su nivel normal por lo que debía de mantener una reserva superior a 25.000.000 de metros cúbicos mientras que los cálculos sobre la cuenca que alimenta esta afluencia solo justificaban 2.500.000 metros cúbicos.
Continuamos el camino y en poco tiempo llegamos al final del recorrido turístico, junto a la Cueva del Lago.


Volvemos sobre nuestros pasos y damos por concluida la visita a este espectacular cañón, para poco a poco ir regresando hacia España, eso sí disfrutando de las espectaculares vistas del puerto de Belagua y la Piedra de San Martín.


También aprovechamos las últimas luces del día para visitar Burgui y evaluar el caudal del barranco Arandari, que si el tiempo lo permitía descenderíamos al día siguiente.

              

viernes, 12 de abril de 2013

Ermita de Idoia



Después de conocer el Dolmen de Arrako y comer algo caliente en el camping, nos bajamos hasta Isaba para realizar otra pequeña ruta circular de 2,4 km  hasta  la Ermita de Idoia. Un bonito sendero, aunque muy mojado en esta ocasión, nos llevó hasta este apartado lugar de Isaba.

                         

El resto de la tarde lo dedicamos para visitar Isaba, Roncal, en donde realizamos unas compras, y más tarde regresamos al camping a tomar unas cervezas, esperando que para el domingo las previsiones del tiempo acertaran y por fin pudiéramos ver el sol.

               

jueves, 11 de abril de 2013

Dronda - Dolmen de Arrako



La noche del viernes al sábado fue sin duda la más lluviosa de todo el puente. Nuestras esperanzas de que los caudales de los barrancos fuesen bajando se fueron al carajo. Al contrario, a la mañana siguiente los ríos bajaban otra vez de color marrón. Con este panorama y con la lluvia que se seguía cayendo decidimos subir hacia el puerto de Belagua para realizar alguna ruta por la zona, pero el tiempo arriba era tan malo, con ventisca y nevadas débiles, que decidimos volver hacia el fondo del valle en donde el tiempo era algo mejor.
Avaluamos el caudal del barranco Jordan, situado a escasos metros de la Venta Juan Pito, pero decidimos dejarlo para otro día e irnos a tomar algo a dicha venta.


Más tarde decidimos hacer una ruta denominada Dronda en los folletos locales, que tenía el interés de ir a conocer el Dolmen de Arrako. Llevados por las prisas en la elección de la ruta, no nos dimos cuenta de que para visitar este monumento funerario megalítico, no teníamos que meternos un largo e insulso paseo junto a la carretera, para mas tarde cruzarla y llegar en cinco minutos al dolmen. ¡Vamos! que si hubiésemos dejado el coche en ese punto de la carretera habríamos ahorrado tiempo y una buena mojadura.

               

miércoles, 10 de abril de 2013

Foz de Lumbier


La Foz de Lumbier es un desfiladero tallado por las aguas del río Irati en el extremo occidental de la Sierra de Leire, encajado entre paredes calizas. Esta declarada Reserva Natural desde 1987 y sus 1300 metros de longitud pueden ser recorridos por un cómodo camino interior, cercano al río y al pie de los acantilados, legado del antiguo paso del ferrocarril del Irati.


Este ferrocarril, inaugurado en abril de 1911, fue el primer tren eléctrico de la Península y unía Pamplona con Sangüesa. Aunque se proyecto para trasladar la madera pirenaica se uso como transporte de viajeros hasta su desaparición en 1955.


El roquedo calizo es el elemento más destacado y visible. Las tonalidades ocres y rojizas realzan su belleza, pero su tesoro principal es la comunidad de aves rupícolas, presidida por el buitre leonado.
A la salida de la Foz por el sur, después de pasar el segundo túnel, se encuentran los vestigios de un vertiginoso puente datado del siglo XVI. Fue destruido en 1812 durante la Guerra de la Independencia y se le conoce con los nombres de Puente del Diablo, de la Foz o Puente de Jesús.

              

miércoles, 20 de marzo de 2013

Las Médulas. Sendas Reirigo, Valiñas y Lago Sumido


 

Este pasado fin de semana, aprovechando la invitación que nos hicieron Jesús y Mónica para acompañarles en el viaje, nos desplazamos hasta la provincia de León con la idea de visitar Las Médulas y hacer algo de turismo por la zona. El viernes por la tarde pusimos rumbo hacia tierras leonesas, más en concreto hacia la pequeña localidad de Quintanilla de Somoza, lugar en donde Chus, aprovechando unos vales de los que disponía, se había encargado de reservar habitaciones en un bonito hotel rural. Cuando llegamos al pueblo, ya de noche, cenamos algo y aprovechamos para dar un paseo nocturno por el pueblo, sorprendiéndonos las anchas calles de adoquines. Ya de vuelta al hotel y con una cerveza en la mano preparamos la actividad del día siguiente, que consistiría básicamente en la visita a Las Medulas.
El sábado amaneció con un cielo bastante triste y oscuro, no presagiando nada bueno, pero no nos íbamos a echar para atrás en nuestros planes. A las 9 de la mañana nos estábamos metiendo un gran desayuno entre pecho y espalda, aunque Chus que tenía dolor de estómago tuvo que moderarse un poco. Teníamos un largo camino hasta el pueblo de Las Médulas, pero aconsejados por la dueña del hotel decidimos ir por un camino turístico por el que coincidíamos en muchos tramos con el Camino de Santiago. La ruta si fue turística y entretenida en varios puntos del recorrido, parando a visitar (bajo una débil nevada) la Cruz de Hierro, un largo poste de 5 metros con una cruz de hierro en la punta, en donde cada peregrino pone una piedra a sus pies para librarse de las cargas y culpas que haya venido cargando durante la vida. La piedra debe de ser del lugar de origen del peregrino y tan grande como los propios pecados.

                           

Atravesamos otros bellos pueblos (Acebo, Riego de Ambrós, Molinaseca, Ponferrada,etc) en nuestro largo, tortuoso, aunque divertido viaje hacia el Bierzo, encontrándonos numerosos peregrinos por el camino, pero la verdad es que estábamos deseando llegar al pueblo de Las Médulas, donde llegamos sobre las 12 del mediodía.
Las Médulas, situadas junto al pueblo del mismo nombre, se hallan enclavadas en la Comarca del Bierzo, en la provincia de León, es un entorno formado por los restos de una antigua explotación minera de oro de la época romana. El enorme trabajo de ingeniería realizado para la extracción del mineral supuso una gran destrucción del medio ambiente, pero dio como resultado un paisaje grandioso y espectacular de tierras rojizas, perfectamente integrado con la vegetación de castaños y robles, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.


El noroeste español era una de las áreas extractoras más ricas en oro que nutrían las arcas imperiales romanas y la Zona Arqueológica Médulas una de las mayores explotaciones mineras. Hoy en día es un territorio que nos habla del ingenio romano y de la influencia que tuvo la invasión y conquista, después de enconadas luchas, entre la población astur finalmente sometida.
La espectacularidad del paisaje actual es el resultado de la mano del hombre y de una de las técnicas de explotación más utilizadas en el lugar: el método de la Ruina Montium, a través del cual el agua deshacía literalmente la montaña. Se introducía en tromba en las galerías previamente excavadas y ciegas, lo que provocaba la comprensión del aire atrapado en su interior y hacía explotar el conglomerado de arcilla. Esta masa desprendida se lavaba en canales de madera, de la que se extraían previamente los cantos rodados (reuniéndolos en montones llamados murias o pedreiras) y se filtraba a través de ramas de brezo que retenían el oro. La ingeniería romana permitía traer el agua por canales excavados en la roca de más de 100 kilómetros, para luego almacenarla en depósitos.


Después de prepararnos y recoger información en el aula Arqueológica comenzamos por fin a caminar. Para conocer a fondo esta vieja explotación minera habíamos preparado un circuito uniendo varias de las rutas señalizadas que existen por la zona arqueológica de Las Médulas. Nuestro recorrido comenzó en el aparcamiento del aula arqueológica y atravesamos el pueblo por la carretera, dejando atrás la plaza donde se encuentra el lavadero. Muy pronto a la izquierda nos encontramos la iglesia de San Simón y San Judas, aprovechando para hacerla una visita.


Unos metros mas adelante llegamos al Centro de recepción de visitantes en donde nos volvieron a informar sobre todo lo relacionado con el entorno y como combinar las diferentes rutas, aunque nosotros ya llevásemos una idea bien clara de lo que íbamos a hacer gracias a la gran información que recogimos de la siguiente pagina: Lago Sumido.
Continuamos caminando y a pocos metros llegamos a una barrera que impide el paso a los vehículos, lugar en donde encontramos un cruce de caminos. Tomamos el camino de la derecha, comenzando la Senda de las Valiñas y dejando a la izquierda el camino por donde regresaríamos al acabar nuestra ruta. A los pocos metros, al acabar la cuesta de pista asfaltada, encontramos a la derecha el comienzo de la ruta denominada Senda Reirigo. Al comienzo de esta ruta nos despistamos un poco, pero la verdad es que la confusión mereció la pena, pues nos adentramos en mitad de un bosque de castaños centenarios, en donde a cada paso que dábamos nos sorprendía algún ejemplar de tamaño descomunal.


Una vez en el buen camino, continuamos la marcha por un sendero ascendente que discurre entre castaños hasta llegar a una explanada en lo alto del monte. Cruzamos la explanada y desembocamos en la pista por la que viene la Senda Perimetral. Decidimos retroceder unos metros por esta pista e ir hasta el Mirador de Pedrices, situado a escasos metros y desde donde tenemos una buena vista del lugar.


El tiempo nos está respetando, pues aunque el día es gris la lluvia no hace apto de presencia. Volvemos sobre nuestros pasos, abandonando la pista por la que va el recorrido de la Senda Perimetral a  poca distancia, encontrando una senda que sube por una loma  y que nos dirige hacia las Médulas de Yeres. Este sendero será  el mas costoso de toda nuestra jornada, pero a cambio nos vemos recompensados con unas preciosas vistas de todo el valle.


Continuamos la senda por detrás del Pico Reirigo, entrando en todas las galerías que se encuentran junto al camino (íbamos provistos de linternas), soñando con encontrar alguna pepita de oro que se les pudiese haber escapado a los romanos, je je. El camino que se dirige cumbreando hacia el Campo de Braña, zona recreativa en donde finaliza la Senda Reirigo, es espectacular, disfrutando a cada paso de las impresionantes vistas.


Desde el Campo de Braña continuamos caminando por una buena pista hacia el Mirador de Orellán,  pero a escasos metros nos desviamos del camino al encontrar un indicador que nos indica la situación de los restos de un canal a la derecha del camino. Este canal, llamado Canal de Peña Escribida, era uno de los que conducía el agua hasta el depósito situado en las proximidades del Mirador de Orellán. A partir de aquí el camino es llano y un  poco mas adelante comenzamos a descender decididamente hacia el Mirador, en donde aprovechamos para recuperar fuerzas. Como el viento en esta zona era bastante frío, decidimos ponernos en marcha  una vez finalizamos con la comida y las fotos de rigor. Retrocedemos sobre nuestros pasos y cogemos el Camino del Mirador, que desciende decididamente entre castaños y matorral hasta coincidir de nuevo con la Senda de las Valiñas, justo en la fuente de Tía Viviana. 


Ahora el camino vuelve a estar asfaltado y nos dirigimos a las entrañas de la explotación minera. Llegamos al final del asfalto y seguimos por una pista de tierra, encontrándonos mas adelante la boca de La Cuevona, y a escasos metros la Cueva de la Encantada, aprovechando para visitar sus galerías. Volvemos hasta La Cuevona y cogemos un camino que sale a la derecha y nos lleva disfrutando del paisaje que forman los diferentes picos, de nuevo al punto de comienzo de nuestra ruta.
Como todavía era temprano decidimos realizar la ruta de la Senda del Lago Sumido, volviendo hasta la iglesia y tomando una pista terriza, aunque con algún despiste por nuestra parte que nos llevó a espantar los patos desde la misma orilla de la Laguna Larga y Laguna Pinzais, hasta el Lago Sumido y el Mirador de Chao de Maseiros.


Tras la visita al Lago Sumido volvimos por el mismo camino hasta el pueblo, en donde dimos por concluida esta bonita ruta, de algo más de 16  kilómetros según el GPS de Chus, para conocer  la zona de Las Médulas. El resto de la tarde lo dedicamos para hacer algo de turismo, visitando el Castillo de Cornatel y parando de regreso al hotel para disfrutar del buen ambiente y las tapas de Ponferrada.
El domingo tocaba el regreso a casa, pero no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar León, admirando sus monumentos más emblemáticos y ya de paso, humedecer nuestras gargantas en cierto barrio de la ciudad.

                

martes, 4 de septiembre de 2012

Vía Ferrata Regina de Peramola

 
                       

Cuarto día de aventuras por Lérida. Hoy tocaba visitar la vía ferrata Regina, considerada por muchos como la mejor de todo el territorio nacional. Después de preparar las cosas, incluida mi cámara fotográfica que volvió a la vida, emprendemos al largo camino desde Senterada hasta Oliana, continuando en dirección a La Seu d'Urgell. En el kilómetro 149 encontramos una zona de aparcamiento a la izquierda, justo antes de un túnel. Como no se puede hacer al giro, seguimos unos 4 kilómetros para realizar el cambio de sentido.
Con la furgoneta bien aparcada empezamos a preparar las cosas, entre las que metemos 8 litros de agua para 5 personas, pues no queremos que nos pase como el día anterior en el que pasamos mucha sed. Por cierto que ese día en la zona de Ager, donde estuvimos de ferratas, se alcanzaron temperaturas de 40 grados a la sombra, según informaban los diarios locales.
Con un sofocante calor ya desde primeras horas de la mañana, comenzamos la aproximación hacia la ferrata por un sendero con marcas rojas que baja al torrente, para más tarde subir hacia un espolón. Una torre eléctrica nos sirve de guía. Continuamos hacia la pared que flanqueamos hacia la derecha, para llegar en unos 25 minutos al comienzo, en donde vemos gran cantidad de gente que comenzaba la subida en ese momento, dándoles  un poco de ventaja antes de  comenzar la subida.


El primer tramo empieza con pasos largos y verticales, que hubiésemos hecho en nada de tiempo, pero delante de nosotros llevamos a dos grupos más. En el primero de ellos vemos a un par de niños que lo van pasando realmente mal, incluso llegando a llorar. El atasco que van montando es monumental, por no decir la cantidad de piedras que nos iban tirando. En una de las muchas esperas oímos como avisan de la caída de una piedra, juntando los cuerpos todo lo que podemos contra la pared. A Fonso que va el primero le pasa rozando y yo que me encuentro junto a un pequeño árbol, tan solo puedo ver como la piedra del tamaño de un balón de balonmano golpea en el tronco, saliendo afortunadamente hacia el exterior de la vía. De haber continuado con la misma dirección casi seguro que golpeaba a alguno de nuestros compañeros. Después del susto y aún algo nerviosos continuamos hasta una pequeña repisa, en donde por fin este grupo nos dejó adelantarlos después de habernos hecho perder mucho tiempo.
Entramos en una canal con vegetación hasta llegar a una bifurcación. A la izquierda se va a la cima de la aguja y a la derecha continuamos hacia el puente colgante. Nosotros desechamos subir  a la aguja, por todo el tiempo perdido y encaramos el segundo tramo de la vía.


Superado el espectacular puente, que por cierto tiene algún cable roto, nos encaramamos por una larga pared vertical equipada con escalones muy salidos, hasta llegar a un corto rellano que nos conduce a un espectacular y aéreo espolón.


Superado este espolón tenemos un escape, aunque nosotros nos encaminamos a la izquierda siguiendo un sendero que nos lleva al tercer y último tramo. Este se inicia con una larga, vertical y aérea pared para más adelante realizar un espectacular y aéreo flanqueo hacia la izquierda.


El flanqueo nos sitúa entre dos paredes que ganamos, tras un pequeño desplome, realizando el peculiar Paso de la Fe.


Seguimos recorriendo varios tramos una vez superado el aéreo Paso de Fe, hasta un rellano en donde encontramos las dos variantes de salida, optando nosotros por la salida de la izquierda (la normal) un poco más fácil que le de la derecha (la original).


Más adelante llegamos a una plataforma en donde encontramos el buzón de registro, plagado de notas, y tras un último resalte damos por concluida esta magnifica y espectacular vía ferrata que nos causó gran impresión.


El regreso lo hacemos sin quitarnos el arnés, pues bajamos por el camino equipado Joan Nubiola, marcado con marcas rojas, que en una hora de descenso y tras pasar por debajo del Salt del Boter (cascada más alta de Cataluña) nos lleva  de nuevo al aparcamiento. A nuestra llegada y después de volver a tener que racionar el consumo de agua, alguno optó por darse un baño en las aguas del pantano, mientras otros preferimos regular la temperatura corporal con cerveza bien fría y una buena sombra. Por cierto, que teníamos que haber puesto un chiringuito, porque todos los que acababan la ferrata venían hacía nosotros pidiendo agua. Nosotros como buenos samaritanos repartimos lo que pudimos, y es que el calor había hecho agotar a todo el mundo sus botellas de agua.

        

Esta fue nuestra última actividad  en este viaje, aprovechando lo que quedaba de día para hacer algo de turismo e ir a hacer unas compras a Sort. El domingo 19 de agosto lo dedicamos para el viaje de regreso, que nos tomamos con bastante calma, regresando a nuestros hogares con un buen puñado de recuerdos y grandes momentos vividos.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Vía Ferrata Olmo - Soler


                       

Tras tomarnos un descanso al finalizar la ferrata Teletubbies, enlazamos con la Olmo - Soler.
Esta es una vía ferrata muy fácil y entretenida, cuyo principal aliciente son las privilegiadas vistas al pantano de Canelles y a la ermita de la Pertusa, pero que en nuestro caso se vio muy endurecida por el sofocante calor que hacía y el apenas llevar agua en las mochilas.  El recorrido evita los pasos verticales y expuestos y transcurre en su mayor parte por pequeñas canales bien equipadas con cadenas, las cuales estaban ardiendo  por la acción del sol.



La parte más complicada y expuesta es la primera, un tramo equipado con cadenas que nos lleva a la parte frontal del risco, donde la vía gana en vistas y en donde encontramos el final de la Cast - Urquiza - Olmo.


                       

Después de subir varios resaltes a la derecha de la ermita, también equipados con cadenas y algún escalón, llegamos al final de la vía y al libro de visitas, en donde dejamos un comentario en relación al calor que pasamos ese día. En la ermita nos esperaba Carmen, y todos juntos comenzamos el corto descenso hasta el aparcamiento, saliendo pitando hacía algún bar de Corça en donde tomar una buena cerveza con limón y algún litro de agua. También aprovechamos para pedir un poco de menta para condimentar cierta bebida que nos iba a preparar Chus por la noche.
Volvimos al camping, en donde todavía nos dio tiempo a darnos un buen y refrescante baño antes de dirigirnos a un lugar habilitado cercano al camping en donde poder hacer barbacoas. En este momento entro en juego la pericia de Chus y Mónica, que un periquete nos prepararon una jugosa, sabrosa y abundante barbacoa, a la que gentilmente nos había invitado Fonso por ser en unos días su cumpleaños.
Con la tripa bien llena volvimos al camping, en donde preparamos unos buenos mojitos para ayudar a bajar la cena, antes de irnos a descansar después de esta calurosa  jornada.

        

Vía Ferrata Teletubbies


                       

Llegamos al aparcamiento agotados después de habernos quedado sin agua y tras realizar la Urquiza - Olmo y el Barranco de Sarah. Buscamos cualquier sombra para cobijarnos y comenzamos a beber todo lo que encontramos por la furgoneta. Agua, red bull, cerveza bien fría, etc, todo era bueno para recuperar líquidos.
Una vez saciada nuestra sed nos ponemos a picar algo, comentando el siguiente plan del día. Carmen dice que ya ha tenido bastante por hoy, Fonso y Chus optan por ir a darnos un baño en la piscina del camping y Alicia me pasa a mi la papeleta de decidir si hacer o no alguna ferrata más por la zona. Yo tengo dudas, puesto que hace mucho calor y el agua se nos había acabado (aunque teníamos red bull), pero decido hacer un último esfuerzo y realizar la ferrata Teletubbies por su sencillez, dejando la Cast - Urquiza -Olmo que también estaba en nuestros planes para otra ocasión. Al final consigo convencer a Fonso y a Chus para que nos acompañen y no se queden echando la siesta en el coche.
Desde el aparcamiento bajamos  por un sendero que parte al lado de un plafón informativo, buscando unas marcas verdes y blancas que nos indican el camino hacia la vía. Descendemos con altas paredes a nuestra derecha hasta encontrar el inicio de la ferrata Olmo - Soler ( que haríamos de vuelta, aunque mis compañeros no lo sabían). Continuamos descendiendo y el desnivel cada vez es mayor, encontrando alguna cadena que nos ayuda en el descenso, hasta llegar al Pas de la Píula, un paso encajado indicado con un letrero de ferrata.

                       

Superado el paso vemos una cuerda y tres escalones que dejamos atrás, para en breve llegar al comienzo de la vía ferrata Teletubbies.

                       

La bajada la hemos realizado por la sombra, pero ahora el sol nos pegará de lleno durante la ascensión. La Teletubbies es un corto recorrido (tardamos unos 25 minutos en hacerla) y está considerada como fácil, ideal para iniciación, aunque a nosotros nos causo muy buena impresión.


Desde la vía disfrutas de las vistas del Pantano de Canelles y su recorrido esta equipado con gran variedad de elementos como escalones, cadenas, una escalera y divertidas presas artificiales que nos permiten superar una cresta que se va estrechando hasta llegar al inicio de la ferrata Olmo - Soler.

                       

En el comienzo de la Olmo - Soler hacemos un descanso a la sombra de un pequeño árbol, mientras decidimos si volvemos por el empinado camino de bajada o bien realizamos la subida hasta la ermita de la Pertusa por la vía ferrata. Al final decidimos hacer "otro último esfuerzo" y realizar la subida por la ferrata. Son imaginaciones mías, pero más de uno en aquel momento me hubiera tirado al pantano, jeje.

        

Barranco de Sarah


Después de finalizar la ferrata Urquiza - Olmo, el camino de regreso nos llevó hasta la cabecera del Barranco de Sarah. El descender esta sucesión de circos y canales bellamente escavadas es una muy buena idea, pues si no tienes que dar un largo paseo de regreso hasta el coche. Nos preparamos y comenzamos el descenso destrepando unos resaltes hasta encontrar una placa con el nombre del barranco, justo antes del pasamanos que nos lleva al primer rápel de unos 23 metros. Me pongo a descender el primero y voy bajando con precaución, pues como me esperaba el ocho cogía mucha temperatura, por no hablar de los guantes que se hacían imprescindibles en este descenso seco. Una vez abajo nos vamos turnando para asegurarnos y no tener ningún problema.

                       

A continuación nos encontramos el rápel más largo del descenso, de 26 metros, superando de esta forma la parte más vertical del barranco, en donde pasamos mucho calor por su orientación y porque apenas nos quedaba agua para afrontar la segunda actividad del día.

                       

Como estábamos bastante agotados y desanimados por las altas temperaturas, destrepamos alguno de los siguientes rápeles, realizando tan solo en los que era necesario montar las cuerdas, como el bonito rápel de 19 metros.

                       

Llegamos al final del barranco tras 1 hora y 30 minutos de descenso y atravesamos el barranco de La Pardina, para subir a buscar el sendero que nos llevo por la mañana a la vía ferrata Urquiza - Olmo. Después de unos minutos de perdida e incertidumbre damos con el buen camino. Durante el camino de retorno tan solo pensábamos en una cosa, llegar al coche y poder por fin beber lo que nos pidiera el cuerpo.