Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Cueva del Gándara (Balización)



 
    
                              Texto: Antonio                                          Fotos: Carlos y Alicia

  El 31 había asamblea del club. Tenía varios temas que me obligaban a asistir. Sin embargo llegué media hora tarde porque andaba liado la tarde del viernes. Ya estaban enzarzados. Se discutía acerca del préstamo de equipos personales. En general se hablaba en tono alto, tono que iba elevándose progresivamente. Se interrumpían unos a otros, quitándose la palabra o sencillamente escuchándose solo a sí mismo. El problema de fondo parecía ser un pique por que no se presto a los amigos de Oscar (el argentino) unos equipos personales. Siempre pasa entre los latinos –todas las nacionalidades incluídas- el creer que la norma está hecha para que los demás la cumplan y uno mismo se la salte (yo no me excluyo) Sobre todo si eres amigo del jefe. Luego había otro pique por unas cuerdas. Luego otro pique por un malentendido en la organización del orden del día. Luego otro pique por la manera de organizar y dirigir el curso. En particular por la manera de tratar a los colaboradores de los cursillos. Sin embargo a pesar de la cantidad de tensiones/piques francamente creo que el club está mejor que nunca. Hay mucha gente joven y no tan joven con la ilusión de explorar y conocer cuevas. Hay energía vital. A mi parecer el desarrollo de la asamblea fue una dinámica grupal de lo más saludable. Y en mi opinión lo mejor que podrían hacer los miembros que han abandonado recientemente el club es volver. Un club con muchos miembros activos puede ser mucho más poderoso a la hora de cambiar el panorama de la espeleología en la dirección correcta: CONSERVACIÓN con mayúsculas y gestión eficaz  (coordinación institucional) del Patrimonio Subterráneo.




Por otra parte había ido al club con la esperanza de conseguir compañeros para balizar cerca de la Sala de Fisc una zona de gours someros. Me parece un interesante experimento intentar recuperar el aspecto original de esos gours. Espejos grandes en el suelo reflejando los techos cuajados de formaciones gravitacionales. Cuando ya parecía que no había remedio se apuntaron Alicia, Carlos y Carmen. Un equipo perfecto para esta tranquila actividad. Como el tiempo se prometía muy frío y nivoso quedamos a eso de las diez y cuarto. El viernes acabamos muy tarde de discutir/hablar/dialogar/insultarnos/disculparnos/lo que sea y no preparé nada para la salida. Tomé la pequeña taladradora en préstamo. Por la mañana corte estacas de fibra de longitudes 20-33-50  en número suficiente para que no faltasen. Caps de tubo había suficientes e hilo también. Ultime los carteles, aunque el tipo de pegamento no me pareció suficientemente fiable. Por si acaso había que hacer muchos agujeros lleve mi taladradora. A la hora convenida nos montamos en la furgoneta de Ali y nos fuimos por Ramales/Soba. En el entreacto tuvimos entre las manos un libro de descenso de cañones y otro de actividades deportivas al aire libre (este último subvencionado, puede conseguirse en información turística de Ramales)

   


El tiempo estaba poco acogedor: mucho frío, humedad y nieve caída. Suerte que con la furgoneta el proceso de cambiarse de indumentaria es más llevadero. Sea como fuere conseguimos prepararnos, acercarnos e ir pasando las pequeñas dificultades de las galerías iniciales. El lago estaba bastante alto y por poco se me llenan las botas de agua. A pesar de la falta de experiencia en el proceso de colocación de las estacas, en este caso la dificultad fue mínima y el trabajo se hizo sin ninguna complicación. Pusimos un cartel bien visible (pero desviado de la zona lo suficiente para que no provocase impacto visual) Sería bueno que los carteles fuesen oscuros con letras claras. De esta forma casi no se notarían.


 
Luego fui colocando las estacas con la ayuda de Alicia. Debido a la naturaleza arcillosa del terreno en pocos caso hubo que taladrar el suelo . Finalmente fuimos colocando el hilo sin mayores dificultades que ablandar un poco las caperuzas. Al otro lado del pasaje (de las dos opciones es la más usada) pusimos otro cartel. Así la gente no se despistará al llegar. Luego nos fuimos a visitar una bonita zona muy cercana.



Las galerías que se prolongan hacia el sur desde la Sala del Fisc contienen abundantes formaciones y rincones espectaculares. Carlos hizo trescientas fotos. Prácticamente visitamos todos los rincones visitables. Además la zona se notaba más templada y seca que la confluencia con Alizes. 



A las tres nos fuimos hacia la calle. Había mejorado el tiempo dejando una paisaje nevado a partir de la altitud en que estábamos. El blanco contrastaba con la brillantez de los verdes y de los pardos otoñales. Escogimos la opción de comer en el bar Coventosa, cosa que no hacía desde hace varios años. Comimos lo típico: cocido montañés. Con eso hubiera sido suficiente pero Carlos y Alicia tenían más apetito y pedimos un segundo plato. Acabe morado de tanta comida. Para la próxima lo tengo claro: sólo cocido…

       

martes, 4 de diciembre de 2012

Visita al Rescaño y Olla Ferroviaria



               Texto: Alicia                                       Fotos: Carlos y Alicia

7:30  de la mañana del sábado 24 de noviembre, despertamos, otro día de madrugar después de una semana dura de trabajo. Cuando suena el despertador a las 8:00 estamos todavía remoloneando en la cama. Me levanto, ya que tengo que preparar la costilla y las patatas para la olla ferroviaria que cenaremos todos a la salida de la visita a la Cueva del Rescaño, para celebrar mi cumpleaños en el bar de Chema. La visita la  realizamos para recoger alguna cuerda dispersa por la cueva y visitar una bella zona.
Quedamos como siempre en Puente San Miguel sobre las 10. Un primer grupo (Pelos, Fonso, Manu y Sergio) ha entrado antes a la cueva para preparar la entrada. En este segundo grupo vamos Marta, Chus, Lolo, Carmen, Carlos, Qura, y yo, quedando con Qura y Lolo en el Gándara, ya que vienen desde Asturias.


Sobre las 11:30 entramos en la mina, llegando en 50 minutos a la tirolina. Esta está muy destensada y nos cuesta pasar a unos más que a otros. Carmen sufre lo suyo para superarla y a Marta también le costo un poquito. Una vez superada la tirolina continuamos superando zonas bellas que hasta hoy no conocíamos. Avanzamos siguiendo el amplio cañón hasta encontrarnos con nuestros compañeros, que nos han colocado una cuerda para poder ver la Sala del Bosque de los Enanos.


Después de visitar esta bella sala y de comer, regresamos por la cuerda, teniendo algún que otro problemilla. Lolo hace de peluquero de guardia sacando la navaja y cortando el pelo a Marta, que se le había enredado  en el descensor cuando estaba a escasos metros del suelo (menos mal).
Salimos poco a poco hacia el exterior. Fonso y Lolo nos dejan nada más salir, pues han quedado, mientras Chus, Carlos y yo nos vamos rapidamente al bar de Chema en  Bustablado, en donde nos esperan Mónica y Jara.


Chus y yo nos ponemos a preparar la olla ferroviaria, facilitándonos Chema todo lo que nos hiciese falta. Poco a poco va llegando el resto de compañeros al bar para dar buena cuenta del guiso, acompañado de birras y vino- motxos made in Chema y de postre unas ricas quesadas. Por cierto, la olla fue un gran éxito para ser la primera que preparaba.


La noche se va alargando y la gente se va marchando poco a poco, mientras los más valientes aguantan hasta las 5 de la mañana entre canción y canción.


           

viernes, 23 de noviembre de 2012

Torca Palomas. Galería de la Joyería

                     Texto:  Antonio                                        Fotos:   Carlos y Alicia
         Extraido de su crónica PowerFit

 

El asunto de ir al Eurotúnel (Sistema del Lobo) no acababa de cuajar. De una forma o de otra siempre ocurría algo que lo impedía. Y este último fds no iba a ser menos. Había mucha gente en el club la noche del viernes. Alfonso ofrecía conocimientos sobre el montaje de iluminaciones leds. Pero para ir al Lobo sólo éramos dos, Manu y yo. Para no liarnos demasiado nos decantamos por hacer una visita turística a la Cueva del Narizón. A última hora se sumaron Carlos, Ali y su hija Belén. Me lo tome como una ocasión excelente para hacer fotos en La Joyería.




El anuncio de PowerFit resultaba inquietante. Primero, no estaba seguro de si era un fabrica de instrumentos para ponerse cachas o si, en sí mismo, el sitio era un local de culto al Dios Cuerpo. Mirando de otra forma me encontré con el contraste entre ambos dos. Ella, la chica, blanca, rubia y estilizada. Él, supergorila más que humano, negro, hipertrofiado hasta el paroxismo y satisfecho de su plenitud.  Le estallaban las venas. Ellos dos, cada uno a su manera, miraban hacia la ladera donde, a menos de cien metros, están las entradas al submundo: el Narizón y Torca Palomas. Mi perplejidad dio lugar a un film mental sin final aparente. Miraba el anuncio y me sumergía en el paisaje que dominaba a las dos figuras humanas. Algo así solo podía ser Singapur o Tokyo o quizás Hong Kong. Me pregunté que cojones hacía este anuncio en el Vallegón de Castro Urdiales y que cojones hacíamos allí nosotros. Era como si sus miradas nos estuvieran comunicando el camino. El camino de la sociedad posposmoderna. Y como una fina burla, tal vez ironía, a nuestros esfuerzos por acercarnos a la Naturaleza. Me sobrepuse a mis reflexiones y, pacíficamente, seguí preparándome para entrar en la cueva.



                   


Se suponía que el sábado iba a ser algo lluvioso pero durante el viaje hacia Castro no cayo ni una gota. Y solo cayeron dos gotas cuando estábamos acabando de prepararnos frente a PowerFit. Una de las gotas le cayo a Carlos y la otra me cayo a mi en el pescuezo.  A lo largo del día debieron caer del cielo cuatro gotas más pero, como es lógico, no nos cayeron a nosotros. Sin embargo sí que nos cayeron, desde las goteras, abundantes gotas. A mi me entraron varias por el cogote. Resultaban estimulantes.
Belén es el resultado de una madre sin miedo alguno. O, cuando menos, sin ninguno de los típicos miedos que complementan a la hembra maternal española. Una niña de nueve años jumareando y pasando fraccionamientos. Incluso pasó un desviador, aunque le tuve que echar una mano. Todo un ejemplo. De vez en cuando Belén exhibía un genuino NO a medio camino entre infantil y adolescente. Alicia ejerciendo de madre -y Carlos de padre- con paciencia que bordeaba peligrosamente el enfado. Belén no quería ponerse los talabartes hasta llegar a la sima, Belén esto o Belén lo otro. Pero, en este caso, la sima estaba a dos minutos del coche así que Ali se puso enérgica y la niña se vistió de romano.

 


La instalación de Torca Palomas tiene chapas de inoxidable con parabolt de 10. Sin embargo en la tercera fijación hay que poner la chapa. Y el cuarto fraccionamiento es de parabolt de 8 zincado. Abajo hay una hermosa sala en penumbra. Se pueden realizar bonitas fotos. A partir de aquí solo hay un camino posible, por el río, pero éste se va enrevesando progresivamente. El acceso a los otros niveles es francamente lioso. Pudimos acordarnos entre Alicia y yo. Sea como sea se accede a otro nivel en el que hay una galería bastante ancha obstruida por conjuntos de formaciones. En un momento dado, después de pasar por bastantes estrecheces,  se accede a una zona de excéntricas notables. Al principio me costó convencerles de que trajeran las sacas pero después de un instante de contemplación no tuvieron ninguna duda.




El resto del tiempo se me pasó volando. Hacía lo que buenamente podía con la cámara en el trípode (La dificultad es colocar las luces de forma que realcen lo que en un fugaz instante has vislumbrado. Esa combinación de luces y sombras que hacen del paisaje subterráneo algo mágico o de otro mundo) Poso Alí, poso Carlos, poso Manu y poso Belén. Luego comimos. Y continuamos haciendo fotos. Belén me acompaño a una galería ascendente cuajada de cristales. La paciencia de algunos empezó a resquebrajarse y la mía también pero, aún así, se mantuvo en pié hasta el final. Alicia tuvo tiempo de lanzarse a explorar una continuación que la llevó a una sala con formaciones. Días más tarde he mirado la topo del Narizón. He descubierto que la zona donde Alicia empezó a hurgar es un portal. Por ahí hay más cueva que todo el resto que conocemos. Me temo que, como casi todas las cuevas de Cantabria, esta es una cueva en la que hay más de lo que indican las aparencias. Lo que pasa es que casi todos nos centramos en el recorrido de la travesía Narizón>>Torca Palomas. Y esto está ocurriendo en todas las cuevas que tienen una travesía o un recorrido estándar. La ventaja, para la posteridad, es que el deterioro de la cueva queda reducido a un camino muy concreto. 

                

No puedo decir que fuera cansado pero si notaba el paso de tanta estrechez y gatera. A media tarde salimos al exterior. Alicia y Carlos proyectaban ir a devorar pinchos en Sarón. Una especie de fin de semana gastronómico en que los bares de Sarón compiten por ofrecer los mejores pinchos a 1€ el pincho. Durante el viaje de vuelta a Solares nos fuimos calentando todos. Manu se marchó directamente a Sarón a comer pinchos. Yo me pasé por casa con la intención de ir un poco más tarde. Pero las circunstancias me desviaron hacia una velada más casera…


      

jueves, 22 de noviembre de 2012

Barranco del Sembrao



Aprovechando el buen tiempo, las altas temperaturas  de la semana pasada y como tenía un negocio pendiente con Iván, quedé con él para descender algún barranco. En principio quedamos el viernes bien temprano en Puente San Miguel para ir hasta Asturias, pero al final como él tenía que volver pronto a casa optamos por hacer algo más cercano y nos desplazamos hasta San Sebastián de Garabandal para descender el barranco del Sembrao.
El barranco (como ya sabíamos) es bastante corto y da poco de si, descendiéndolo en una hora. A los primeros metros de resaltes y toboganes le sigue un pequeño rápel de unos 8 metros.


Después de una larga zona sin mucho interés, aunque se puede realizar algún salto opcional y algún pequeño tobogán, se llega a la parte final del barranco, en donde encontramos dos rápeles más, el primero de ellos de unos 20 metros.

                       

Superado esta bonita cascada nos encontramos a escasos metros el tercer y último rápel, de unos 10 metros de altura.


En su base un sendero nos saca a mano derecha a la carretera, dando por acabado este modesto barranco. Aprovechamos que todavía es pronto y nos bajamos al pueblo de Cosio a tomar algo y charlar largo rato con la gente del pueblo, antes de volver  a casa para comer, después de esta fugaz visita al pueblo de los   milagros.