Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

IX Conferencias de Espeleo y Montaña Ademco

Ya no queda nada,  ya están aquí  las IX Conferencias de Espeleo y Montaña ADEMCO.
¡Te lo vas a perder!

                           





jueves, 13 de noviembre de 2014

Cañón de Fafiao


Después de descender la parte final del Arado nos desplazamos hasta la cercana localidad de Fafiao, para realizar el descenso del Cañón de Fafiao. Tras algún despiste localizamos la pista que nos acerca al final del cañón, pero antes de comenzar con la aproximación comemos algo bajo una temperatura muy agradable.
Comenzamos a caminar por el que creemos es el camino correcto, una pista bastante cómoda de andar, el cañón es bien visible durante los primeros metros, pero poco a poco nos vamos alejando, ganando mucha altura, hasta el punto de darnos cuenta que hemos metido la pata hasta atrás.


Intentamos buscar un camino que nos baje hasta el cauce, aunque no sea el camino correcto, pero al final no conseguimos llegar hasta el agua. Decidimos volver sobre nuestros pasos y buscar el camino correcto, encontrando por fin el puñetero sendero, que ya sin pérdida nos llevo al puente que marca el comienzo del descenso. Entre despiste y despiste tardamos 1 hora y 35 minutos en la aproximación, que en teoría eran 35 minutos.


Lo primero que hacemos antes de empezar el descenso es darnos un buen baño y refrescarnos después de una agotadora aproximación. Comenzamos caminando por un cauce ancho ( tónica general del descenso) entre enormes bloques de granito, realizando destrepes y encontrando algún pequeño oscuro.


Más adelante nos encontramos con un curioso paso (del sifón colgado) un pequeño agujero por el que nos introducimos en la oscuridad que proporcionan los enormes bloques.


Continuamos con el descenso, muchas veces nos cuesta dar con el camino correcto entre los  bloques, dentro del ancho cauce. Llegamos a un bonito rápel, denominado ¿Donde esta el GPS? en cuya base pasamos un buen rato saltando en una amplia pozo de color verdoso.


Otro nuevo caos de gigantescos bloques nos espera por delante, realizando numerosos destrepes y encontrando algún pequeño rápel más antes de llegar al final del descenso, que al final sería el último de nuestro viaje.


Realizamos el camino de retorno sin ninguna pérdida, nos cambiamos y volvemos hasta el pueblo para tomar unas Super Bock bastante baratas. Aquí nos despedimos de nuestros amigos gallegos que nos acompañaron durante esta jornada y nos aconsejaron posibles descensos para el día siguiente.


La vuelta al camping se hace algo pesada. A nuestra llegada tomamos algo, cenamos y planeamos alguna trampa para despertarnos en caso de que el animal que nos visita cada noche vuelva. Sobre las 5 de la mañana nuestra trampa funciona, unos trastos estratégicamente colocados caen al suelo, alertándonos de la presencia del animal, que no llegamos a ver por completo hasta la mañana siguiente. Las primeras luces del día nos dejan ver a nuestro inquilino, un pequeño perro que seguramente algún desalmado dejó abandonado en el camping, llegando a encariñarnos bastante con el animal.


El día amanece lluvioso, muy lluvioso, el barranco que pretendíamos descender por la mañana antes de emprender el retorno lo tenemos que dejar. Recogemos todos los trastos como buenamente podemos bajo la lluvia y comenzamos el viaje de vuelta, aprovechando para realizar algo de turismo por Sanabria y de esta manera cerrar un puente de la Aparecida en el que tuvimos que adaptarnos a la lluvia, quedándonos algún descenso pendiente, que con el tiempo habrá que volver a conocer.

                 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Barranco del Arado

                           

Domingo 14 de septiembre, el día amanece nublado, con nubes amenazando lluvia, pero decidimos seguir con el plan establecido. Nos damos cuenta que nuestro nuevo amigo a vuelto a entrar en la tienda y dejar las sartenes que dejamos para limpiar por la mañana relucientes. Desayunamos, preparamos los equipos y nos ponemos de nuevo en marcha.


Nos dirigimos a conocer el descenso estrella del Parque Nacional de Peneda - Gerês, el Barranco del Arado. Para ello, desde Lobios cogemos carretera de Portugal hasta cruzar la antigua frontera de Portela do Home. Una vez superada la frontera entramos en una carretera que atraviesa un fantástico bosque (lastima que no esten autorizadas las paradas durante dicho tramo para disfrutar de un entorno maravilloso) hasta llegar a Gerês, en donde antes de entrar al pueblo encontramos los carteles que sin mucha pérdida nos llevan hasta la Cascada de Arado, aparcando el coche en los alrededores del puente que pone fin al descenso.


Las nubes siguen amenazando lluvia en la lejanía, mientras nos preparamos para comenzar la aproximación. Una temperatura bastante agradable nos acompaña en los primeros pasos hacia la cabecera del barranco, pero poco a poco el panorama va cambiando.


El camino de subida no es muy duro, tenemos algún despiste por los numerosos hitos que encontramos, pero rápidamente damos con el buen camino. Justo cuando estamos a punto de llegar al collado final de la aproximación, tras casi una hora de caminar, la lluvia hace apto de presencia, cayéndonos un enorme chaparrón que hace que temblemos de frío. Nos comenzamos a poner capas de neoprenos y licras par ver si entramos en calor, mientras esperamos refugiados bajo un árbol hasta ver si escampa. Al final y tras esperar un buen rato bajo la lluvia, tiritando de frío, tomamos la decisión de no entrar al barranco en estas circunstancias, comenzando el retorno hacia el coche mientras la luvia seguía cayendo.


En nuestro camino de vuelta nos encontramos con dos chicos de Orense (Lucas y Samuel) que al igual que nosotros tenían dudas de entrar al barranco. Al final después de un rato de charla deciden no entrar y acompañarnos hacia el coche.
La lluvia cesa durante el camino de vuelta y la temperatura cada vez es más agradable, alguien sugiere entrar al barranco, aunque solo sea en sus cascadas finales. Al final los chicos gallegos, Alicia y yo nos animamos a realizar el último estrecho. Marisa, que aún no ha entrado en calor, y Alberto deciden esperarnos al final del descenso.


De nuestro descenso poco que contar, tan solo realizamos cuatro rápeles que nos supieron a muy poco teniendo en cuenta todo lo que habíamos dejado atrás, y que se estaba mejor dentro del agua que fuera de ella.

                           

Cuando llegamos al salto final, la Cascada de Arado, vemos a Marisa y Alberto entre los numerosos turistas que se habían acercado al lugar y  nos miraban con extrañeza.

                           

El tiempo a mejorado mucho, hasta el punto de plantearnos volver a realizar el camino de aproximación y realizar integro el descenso, pero al final decidimos dejarlo para la jornada siguiente e ir a descender el cercano Fafiao, que en "teoría" tenía mucha menos aproximación.

              

martes, 4 de noviembre de 2014

Río Carcerelha


El Río Carcerelha fue nuestro segundo descenso de la jornada, para ello nos desplazamos hasta el pequeño pueblo de Lourido, localizando la salida del barranco poco después de superar esta localidad. Como tan solo teníamos un coche, decidimos continuar con él hasta llegar al puente que cruza el río, varios kilómetros más arriba, encontrando un buen lugar para aparcar justo antes de superarlo.


El descenso comienza de inmediato, bajo el puente encontramos la primera de las cascadas, de unos 17 metros, que rapelamos bajo la atenta mirada de varios bañistas que andan por la zona.


A continuación encontramos un largo tramo de andar, sin muchos alicientes, pero realizamos algún que otro pequeño salto para amenizar el descenso.


Un par de pequeñas cascadas rompe la monotonía de andar por el cauce, pero pronto volvemos a encontrar tramos sin mucho interés deportivo.


Poco a poco nos vamos acercando al final del barranco, un poco hartos de tanto tramo de andar por el río, aunque también encontramos alguna bonita cascada.

                           

Llegamos al final del descenso (2 horas y 45 minutos) dos bellas cascadas enlazadas  ponen final a un barranco con varias zonas de interés, pero con grandes pateadas entre ellas que hacen que el barranco pierda bastante, aún así nos sirvió como buen complemento de jornada.


Superadas estas dos últimas cascadas, encontramos poco más adelante a mano izquierda el sendero que en unos 25 minutos nos llevo a la carretera. Aquí dejamos a Marisa y Alberto cuidando los trastos, mientras Alicia y yo subíamos andando a  recoger el coche.


Una vez de vuelta nos cambiamos y emprendimos el viaje de retorno hacia el camping, cuando llegamos era de noche cerrada, hoy había algo más de ambiente en el bar pero seguíamos solos en la zona de acampada, o eso creíamos. Las sospechas que tuvimos durante la noche anterior, de que algún animal venía de vez en cuando a nuestra tienda de visita, iban ganando fuerza al encontrar parte de la comida tirada por el suelo. Cenamos, un poquito de sobremesa y pronto a dormir, que para el día siguiente teníamos pensado realizar otro par de descensos.