Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Barranco Calera

El Barranco Calera, es un pequeño descenso abierto con pocas dificultades técnicas, rodeado por un gran bosque de hayas. Tiene 6 rapeles  de modesta altura, pero muy estéticos, combinando tramos abiertos de caminar, con tramos en los que el cauce se encaja puntualmente. Por esa sencillez y belleza, fue uno de los primeros barrancos que descendí, y también fue uno de los primeros (segundo o tercero) al que llevé a Alicia cuando le entró, o más bien le metimos su hermano y yo, el gusanillo del barranquismo en el cuerpo.


Dejamos atrás el circo de Bulacabra, después de haber descansado algo, y empezamos a caminar por el cauce  del río Calera. Tras andar unos centenares de metros, en los cuales apenas nos encontramos dificultades, llegamos a una primera zona encañonada, en donde nos encontramos con dos rapeles seguidos de 10 y 14 metros. Esta zona quizás sea la mas bonita de todo el barranco.

                    

Una lástima que no tenga continuidad, y que tengamos que volver a andar por terreno abierto durante un centenar de metros hasta encontrarnos con la siguiente cascada de unos 9 metros. El rapel lo hacemos desde un árbol situado a la izquierda.


Superado este salto, nos toca volver a caminar hasta encontrarnos con   otro rapel, este de 14 metros .

                   

 Mas tarde nos encontramos una zona bastante larga de caminar, en donde nos encontraremos con la confluencia del Barranco Cantón de la Muela, una pequeña cascada de 8 metros y llegamos al último rapel del barranco, otra bonita cascada de 15 metros. Hemos tardado 1 hora y 20 minutos en descender esta parte del Calera. El río continua hasta tributar sus aguas al Barranco Pozo Negro, junto a las Cascadas del Chorretón, pero esta zona no es muy interesante, y nos salimos a la pista que en apenas 20 minutos nos lleva hasta la ermita de la Ascensión  situada en el Bº del Prado (Cantabria), lugar donde habíamos dejado el primer vehículo.
Nos cambiamos y subimos a buscar el otro coche hasta el Puerto de los Tornos, comentando como ha ido la jornada y haciendo  planes para visitar algún barranco más de esta zona limítrofe con Vizcaya, y así acabar de conocer esta bella comarca.

martes, 25 de octubre de 2011

Barranco del Pico Canales


El viernes por la tarde en la reunión del club,  Alicia invita a los allí presentes para ver si alguien se anima a venir con nosotros a descender un barranco. La invitación no tiene mucho tirón (que si hace mucho frío, que si la abuela fuma, etc) y al final vamos a ir ella y yo solos, como antaño.
El viernes por la noche no tengo muy claro que barranco vamos a descender, pero al final después de barajar varias posibilidades me decanto por ir a conocer el Barranco del Pico Canales. Para la aproximación es aconsejable llevar dos coches, pues si no la paliza de aproximación sería considerable. Así que el sábado por la mañana (sin darnos el madrugón), cogemos los coches y nos dirigimos hasta la localidad de la Calera del Prado (Vizcaya), situada en el comienzo del Puerto de los Tornos. Pasamos esta población y llegamos al Bº El Prado (Cantabria), en donde dejamos el primero de los vehículos junto a la ermita de La Ascensión. Con el segundo coche nos dirigimos hasta el alto del Puerto, en donde lo aparcamos, junto al mirador. Son casi las doce del medio día, y por delante tenemos una aproximación de  50 minutos, eso si bastante costosa, pues hay que subir una empinada cuesta herbosa que se dirige al Pico Zalama. Poco a poco vamos ganando altura y echando una mirada atrás para disfrutar de las buenas vistas que tenemos, Picón del Fraile (con su base militar en la cumbre), Porracolina, Pico San Vicente, etc. 


El día es soleado pero tenemos un molesto viento que nos acompaña en la subida, justo hasta que tenemos que comenzar a bajar por la ladera este del Pico Canales (no es necesario llegar a su cumbre, en la cual hay un gran mástil) para encontrar el barranco. Ahora el viento ya no nos molesta, y vamos descendiendo hasta encontrar el cauce del riachuelo que forma el barranco. Justo antes de la primera vertical nos tomamos un descanso y comemos algo, antes de cambiarnos y comenzar el descenso.


El Barranco del Pico Canales está en la provincia de Cantabria, aunque a escasos metros de las provincias de Vizcaya y Burgos. Son algo menos de las dos de la tarde e intentamos bajar el primer rapel, de 25 metros, y digo intentar, porque al desatar la maravillosa cuerda amarilla y negra que tenemos (no voy a decir la marca), no hay forma de deshacer los innumerables nudos que se han formado. Todos los que han estado  con nosotros en algún barranco ya saben lo buena que es esa cuerda y lo bien que funciona (por los cojones).
Después de pegarnos con ella durante un buen rato,  Ali comienza a bajar, pero tarda mucho en darme el libre. Me asomo a la vertical y la escucho decirme que tiene algún que otro problema con los "putos nudos", hasta el punto de no poder bajar. Al poco rato consigue salir de esa engorrosa situación y me da vía libre para bajar. En este barranco en el que el caudal es casi nulo, esta situación no fue a mayores, pero en un barranco acuático, podría haber tenido peores consecuencias.


Continuamos con un rapel de12 metros, luego otro de 8 y uno más de 15. En este cuarto rapel, y cuando  Ali va a comenzar a descender, pisa una roca saliente que hay en la cabecera, la roca se parte y se pega una buena leche en el codo y sobre todo en su mano izquierda. Al instante le sale un buen morado y un buen hinchazón y gentilmente me ofrece bajar a mi primero el siguiente rapel de unos 60 metros.
Me pongo a instalar mientras ella se repone del golpe. Saco de nuevo la maravillosa cuerda de 80 metros (o eso creía yo), la recojo perfectamente y la lanzo al vacío. Ali recogerá el sobrante de cuerda y lo unirá después con la otra cuerda de 40 metros para recuperar. Me pongo a descender, y nada mas bajar unos metros me doy cuenta de que la puñetera cuerda se a vuelto a enroscar. Me aseguro,  quito el nudo y continuo bajando, y en una pequeña repisa, mas de lo mismo, nudos y vueltas por toda la cuerda. La puta cuerda me esta poniendo de los nervios y suelto alguna palabra malsonante. Por fin después de pegarme un buen rato con la dichosa cuerda consigo llegar a la base de la cascada. Un rapel muy bonito que hubiera disfrutado mucho de no ser por los contratiempos originados por la "maravillosa" cuerda.
En cuanto llego abajo, me doy cuenta de que sobra muy poca cuerda y de que no va a llegar para recuperarla (por un momento pensé en dejarla allí, pero está muy mal dejar basura en el monte). Ali recoge y une la otra cuerda, la lanza y efectivamente no llega. Bueno, no pasa nada, saco un extremo del  cordino y se lo paso para que lo una a la otra cuerda y así poder recuperar todo. Cuando esta a mi lado recogemos todo y echamos un último vistazo a este precioso rapel.
Continuamos con un salto de 10 metros que no hacemos y superamos por un lateral. Luego nos encontramos con un rapel de 20 metros y a continuación otros dos de 40 y 50 metros respectivamente.
Mas tarde nos encontramos con otro rapel de 18 metros y una zona de caos de bloques y gran cantidad de árboles caídos en el cauce. Un rapel más, volado  de 13 metros y ya estamos en la parte final del barranco.
Nos encontramos con la senda que se dirige hacia el circo de Bulacabra, camino que ya conocemos de cuando hemos descendido el Barranco Calera.
Tan solo nos quedan tres rapeles mas de 15, 25 y 32 metros. Este último nos deposita en el río Calera, final de este barranco del Pico Canales. Son las cuatro y media de la tarde. El barranco no es gran cosa, pero ya está en la colección. Tan solo destacar el precioso rapel de 60 metros y las impresionantes vistas de todo el circo de Bulacabra.
Comemos algo y decidimos seguir por el cauce para descender el Barranco Calera, puesto que la mano de Ali esta respondiendo y todavía tenemos tiempo de sobra. Antes de seguir echamos una última mirada al impresionante circo de Bulacabra, dejándolo atrás y continuando nuestra jornada barranquera.

martes, 18 de octubre de 2011

Cueva del Molino. (Bustablado - Arredondo)


El pasado día 12 de octubre, festividad del Pilar, aprovechamos la buena tarde que hacía para ir a visitar esta cueva situada en los alrededores del pueblo de Bustablado. La visita la realizamos en familia, pues solo nos apuntamos Belén, Alicia y yo.
Después de comer nos vamos dirección Bustablado, y una vez superada la fuente del Molino, a los pocos metros dejamos aparcada la furgoneta. Por lo que sabemos la cueva está situada unos cinco metros por encima de la carretera, y sabemos que también hay un lugar por donde surge el agua del río que recorre la cueva, así que no sera muy difícil encontrarla. Lo primero que localizamos es la surgencia, que sale unos metros por debajo de la carretera cediendo sus aguas al río Bustablado, aunque yo más bien diría que es al contrario.
Hacemos una visita a este lugar, y vemos restos de antiguas canalizaciones utilizadas por la gente de los pueblos cercanos. La tarde es soleada y pasamos unos minutos en este bello rincón.


Ahora nos toca buscar la pequeña boca de 1 x 1,5 metros, lo hacemos según el plano de la topo en un prado situado un por encima de la carretera, y un poco a la derecha de la surgencia, pero no damos con ella. Damos vueltas y recorremos todo el prado, hasta el último rincón. Me arrepiento de no haber traído el GPS. Decido buscar un poco más a la izquierda y al poco doy con la entrada. Nos cambiamos y para adentro.
Belén va muy contenta con su nuevo buzo, así que es ella quien entra la primera, guiándonos hasta una sala de color blanquecino, para luego llegar hasta una ventana por donde se puede bajar al nivel del río, pero hace falta material de vertical que no llevamos encima. La cueva sube ahora a otro nivel por una larga escalera metálica, que da acceso a una sala de tamaño medio. Visitamos una pequeña sala adyacente con curiosas formaciones y volvemos hasta la escalera para continuar por una zona laberíntica con numerosos pasos que dan al mismo lugar.


Seguimos una pequeña galería, Ali y Belén oyen un ruido de algo que huye. La galería esta llena de excrementos con numerosos huesos de cerezas  y cáscaras de huevos de gallina, y pensamos que se pueda tratar de un tejón o una comadreja. A partir de este momento el meterse por los agujeros de las gateras ya no es tan divertido, pues tenemos miedo a encontrarnos con algo.
Esta galería nos lleva al final del nivel fósil, pero aún se puede bajar hasta el nivel del río, al cual bajamos, y damos vista a las  lineas de vida utilizadas por los espeleobuceadores.
En Agosto de este año Artur Kozlowski y Chris Jewell han buceado el pozo que hay aguas arriba de la Cueva del Molino, superando el límite anterior en poder del polaco Rupert Skorupka. Artur llego a la profundidad de 93 metros y continuó con la exploración. La longitud del colector ha aumentado de 240 a 885 metros, y se dirige hacia el Sumidero de Orcones, en la localidad de Bustablado.




Ya tan solo nos queda regresar, eso sí visitando todos los agujeros que vemos a nuestro paso. Justo cuando vamos a salir visitamos una pequeña torca, a la que se accede desde la primera de las salas, en donde los ganaderos han tirado alguna que otra oveja   y cabras. También nos percatamos de la existencia de alguna pintura en una de las paredes de entrada, alguna de ellas del año 1930.
El sol sigue luciendo, aunque ahora con menor intensidad. Nos disponemos a cambiar cuando aparece un lugareño, con el cual tenemos una larga y variada conversación. Nos da un repaso a toda la actualidad, que si Revilla, que si Rajoy y Rubalcaba, los temblores de la isla de Hierro, que eso aquí no pasa porque hay tanta sima y agujero que la tierra respira, etc.  Nos cuenta historias de la Guerra Civil y de como a un jefe de prisiones le tiraron a la Sima Cueto, ya sabéis rencillas, nos  comenta.
Nos habla del agua que surge de la Cueva del Molino, que es muy buena, pero que la que surge en la fuente del Molino, y dice que proviene de la Sima Cueto, no es tan buena.
Nos pregunta que de donde somos, y ¡joder! que conoce nuestro pueblo, nos habla del tabernero "Miserias", de como nadie se atrevía a llamárselo, hasta que un día un atrevido lo hizo y le saco del pecho a la calle. También nos habla de gentes de pueblos vecinos, gente mayor y gente joven. En fin que el señor tiene una memoria cojonuda y eso que como nos dice ya tiene ¡82 tacos!.
Podríamos haber pasado allí el resto de la tarde, pero nos tenemos que despedir de este singular personaje, y emprender camino a casa, habiendo disfrutado de una buena tarde de espeleo.


viernes, 14 de octubre de 2011

Travesía Tonio - Cueva de la Cayuela. (Sabor agridulce)



Durante la semana hablo con Ivan de los posibles planes para el fin de semana. Si hace buen tiempo nos iremos a descender algún barranco de Asturias, y si hace malo iremos a Tonio - Cayuela. Las previsiones para el sábado no eran muy buenas, así que al final es la idea de la travesía la que gana.
Deseaba desde hace mucho tiempo, el ir a realizar esta famosa travesía, aunque por otro lado tenía dudas si estaba capacitado para superar su famosa diaclasa vertical. Estaba seguro que pasar iba a pasar, pero no sabía  si la superaría con más pena que gloria.
No me puedo acercar a la sede del club el viernes por la noche, puesto que curro (otra vez que tengo que ir casí de empalmada), pero de camino al trabajo recibo la llamada de Fonso, diciéndome que se apunta y me comunica la hora a la que quedaremos en Sarón con Oscar (Pico Tres Mares). Nosotros iremos por un lado y quedaremos en Arredondo con Ivan, Cris y Oscar (S.C.C.) que irán directos hasta allí. Alicia no nos puede acompañar, puesto que curra por la mañana, situación esta de la que luego me arrepentiré, y mucho.
A las 9:30 suena el despertador. No se donde estoy pinado, ¡que día es hoy! ¡Para que he puesto el despertador a esta hora! Al poco rato ya caigo en que tengo una cita con Tonio - Cayuela. He dormido dos horas y media y estoy peor que si no hubiera dormido nada.
Me reúno con Fonso y Oscar a las 10:20 y nos vamos hasta Arredondo, en donde tendremos que esperar un rato a que llegue el resto del grupo. Cuando llegan vemos que también vienen Fran y Matias, que se han apuntado a la salida. Toman un café y nos ponemos camino de Bustablado, en donde cogemos una pista bien asfaltada que rapidamente gana altura y nos lleva hasta el cruce con una pista de reciente construcción (no lleva hecha ni un mes, según nos comentó un vecino del pueblo), lugar donde dejamos el primer coche. Ahora toca bajar a dejar el otro vehículo en la salida de Cayuela. Bajan Matias y Fonso, momento que el resto aprovechamos para acabar de cambiarnos. Una vez están de vuelta, todos juntos emprendemos el camino hacia la sima Tonio. Son algo más de la una y cuarto de la tarde.


Seguimos esta nueva pista, que está algo embarrada en alguno de sus tramos, pero por la cual se camina con facilidad. Cuando estamos en una zona alta de  prados, Ivan nos indica que nos salgamos a ellos, para ir caminando entre dolinas y buscar una alambrada. Al poco rato, nos damos cuenta de que si hubíesemos seguido la pista, esta nos hubiera llevado directamente hasta las cabañas de Buzulucueva. Como arreglen esta pista, y la dejen en buen estado, el subir hasta Tonio va a ser coser y cantar.
Llegamos a la alambrada, la superamos y en pocos minutos estamos en la parte baja de las cabañas de Buzulucueva, donde se encuentra la sima Tonio. Son las dos de la tarde y la aproximación nos ha llevado unos 45 minutos. Mientras Ivan se pone a instalar el primer pozo, el resto nos ponemos a comer algo.

La Sima Tonio debe su nombre a Manuel Antonio Peral, pastor de Socueva, que fue el que enseñó la sima y durante varios años ayudó a los espeleólogos franceses en sus exploraciones por la zona de Peña Lavalle.



Ya estamos preparados para comenzar el descenso, Ivan es el primero en bajar y luego lo toca el turno a Oscar (SCC), quien con algún que otro problemilla de atascamiento logra superar la estrecha entrada al primero de los pozos de 15 metros. Luego baja Cris, a quien también le cuesta pasar, y después bajo yo, pues me han liberado, por pena de no haber dormido casí nada, del trabajo de ir el último y tener que recoger la cuerda, trabajo este que harán Fonso y Oscar (PTM) durante toda la travesía. La entrada te pega un buen apretón, pero lo supero con soltura. Una vez en la base del pozo veo como baja Matias, antes de continuar descendiendo el segundo de los pozos, el cual tiene un pasamanos de acceso y una altura de 18 metros. Luego otro pozo de 10 metros y posteriormente el primer gran pozo de 48 metros, el cual no hay que bajar entero, si no que a las 35 metros hay que realizar un péndulo para llegar a un pasamanos. Luego tenemos una escalada de 5 metros, un destrepe y un pequeño pozo de 10 metros. Nos encontramos en la pequeña sala que dá acceso a la diaclasa vertical. Hasta aquí el ritmo es bueno, y esperamos a que llegue el resto del grupo. Cuando Oscar (PTM), que va el último, se dispone a bajar el pozo previo a la diaclasa, pisa una roca que se parte, tirando sobre nosotros un buen puñado de rocas. El peor parado es Matias, que se lleva una buena pedrada en la mano, pero afortunadamente se queda en un dolor que le acompañara el resto de la travesía.

Comenzamos el paso de la diaclasa, Ivan el primero y después va Oscar (SCC). Hay que hacer un pasamanos, para al final de este bajar a la reunión. Oscar se atasca en el paso del pasamanos, él dice que con el croll, y le cuesta bastante  superarle, pero al final lo supera y baja el primero la diaclasa. Él será quien desde abajo nos indique por donde tenemos que descender. Luego pasa Cris con algo más de suerte y luego voy yo. El pasamanos es estrecho pero lo supero mas facilmente de lo que me esperaba. Llego a la reunión, pongo el descensor en la baga corta y comienzo el rapel de 13 metros. Ivan me aconseja que me suelte el barbuquejo del casco y así lo hago. Comienzo a bajar y las piedras te aprietan por todo el cuerpo. Realmente es estrecho, y cuando intentas girar la cabeza para mirar hacia los lados, el casco te lo impide. Superados los primeros metros la diaclasa se ensancha algo, y desviándome un poco a la derecha consigo llegar a la altura de mis compañeros.
En la cabecera de este nuevo pozo - rampa de 8 metros, vemos como hay gran cantidad de piedras que forman un pequeño muro, piedras que salieron de la desobtrucción. Poco a poco van superando todos la diaclasa y bajando este nuevo pozo. Dejo pasar a Matias y Fran en el pozo - rampa.


 Después de este pozo esta el paso clave, donde no hay que descender hasta el fondo, si no que hay que remontar una cuerda hasta una ventana. Fran me da el libre en la rampa y la desciendo. Hay un pasamanos hasta una cuerda fija de unos 4 metros que asciende hasta la ventana. Le digo si ya esta libre la cuerda y  me dice que no. Se lo repito al cabo de un rato con la misma respuesta. Miro el reloj. Las 6 y poco de la tarde. El ritmo ha bajado mucho,  vamos muy lentos y todavía queda mucha sima. Misma pregunta, misma respuesta. A mi cabeza vienen recuerdos, como los vividos en Coventosa no hace mucho tiempo. No quiero volver a salir a las tantas como en aquella ocasión, y tener a las personas que nos quieren preocupadas en la calle. Ahora es cuando más echo en falta a Alicia e intuyo  que se puede repetir la historia.
Por fin la cuerda ascendente esta libre, y no veo el porque de tanta tardanza. Indico a Fran como superar el aéreo paso hasta la ventana. Lo supera, luego lo hago yo y después Oscar (PTM) y Fonso. Comento con ellos lo lentos que vamos y  me responden que también tienen la misma inquietud con la hora de la salida.
Ahora nos encontramos con un pozo de 11 metros al que le siguen otros de 6 y 4 metros y el gran pozo de 55 metros. La cabecera de este es algo complicada por la roca mediocre, pero rapelar por él es una pasada por lo ancho que es y la sensación de grandeza que dá. No hay que descenderlo entero, puesto que a unos 36 metros nos encontramos un pasamanos fijo. Para llegar al pasamanos hay que hacer un péndulo, pero allí está Fran que tira de la cuerda y me lleva con facilidad hasta el cable de acero.
Luego un par de pozos mas de 5 y 6 metros, y otro de 33 metros en el cual Ivan montó un desviador en una pequeña repisa para evitar roces. Posteriormente nos encontramos un pasamanos que da acceso a un rapel de 15 metros al que sigue uno de 18.
Ya tan solo nos quedan dos pozos. Nos encontramos en la cabecera del anteúltimo pozo y aprovechando que hay una pequeña sala hacemos un reagrupamiento. La cabecera de este pozo se encuentra entre bloques y hay que dejarse caer por un minúsculo agujero. En la base de este pozo nos encontramos con algo de agua en el suelo, estamos en el meandro de la Borrasca, el cual debemos seguir realizando algún destrepe hasta llegar a la cabecera del último rapel.
Poco a poco van bajando este último rapel. Son algo más de las 22:40, Fran y yo dejamos que bajen primero Oscar (PTM) y Fonso para ganar algo de tiempo y salir a dar el aviso de que no nos ha pasado nada, tan solo que hemos tenido un gran retraso.
Baja Fran y me quedo solo en la acrobática salida de este rapel, desde donde oigo a mis compañeros charlar en el fondo de la sala. La salida no es tan complicada como parecía y la hago con soltura, comenzando a descender este rapel que con sus 20 metros de altura volados me deposita en la sala Olivier Guillaume. Sin duda un rapel precioso y más viendo desde abajo el pequeño agujero por donde hemos salido.
Oscar (PTM), Fonso y Matias ya han salido pitando hacia el exterior para tranquilizar a la gente, mientras el resto del grupo come y bebe en la inmensa sala. Cris me ofrece algo de chocolate y galletas. En un principio lo rechazo, no tengo hambre, mi cabeza hace mucho que esta en otra parte, pero al final acepto unas galletas de chocolate. Nos ponemos en marcha, pues aún nos queda el camino de regreso hasta la boca de La Cayuela (llamada así por los lugareños). Vamos descendiendo la gran sala Olivier Guillaume, seguimos por la antesala, Galería del 10 de Agosto, vemos las famosas sierras hasta llegar al Pozo del Arca. La cueva me esta gustando mucho (no la conocía) sobre todo por la amplitud de sus salas. El ritmo es lento, pero ya nos da igual, confiamos en que nuestros compañeros hallan salido rápido para tranquilizar a la gente. Superado este rapel de 15 metros comienzo a caminar decididamente hacia la boca. Oscar (SCC) me sigue y al resto lo dejamos atras. Llegamos al pasamanos, lo superamos y en poco tiempo estamos en  la salida. Son las dos menos diez de la mañana. No conocemos el camino de retorno, pero como Oscar no se quiere quedar frío comenzamos la bajada sin nuestros compañeros. Ademas el camino estará muy marcado.
Poco a poco vamos bajando por la inclinada y resbaladiza ladera hasta adentrarnos en el bosque.


Salimos de él y el sendero ya no es tan marcado, así que cogemos y bajamos directamente hasta el río, lo cruzamos y subimos hasta la carretera. Yo digo que el coche esta en una dirección y Oscar en otra, pero me hace caso y me sigue. Al rato veo luces del pueblo de Arredondo en la lejanía y me doy cuenta que he metido la pata, Oscar tenía razón.
Camino por la carretera en la oscuridad, mientras analizo  porque salimos  tan tarde, quizás la entrada tardía en la sima, quizás la poca experiencia de alguno de los miembros del grupo, quizás que eramos un grupo numeroso, etc....
No tengo sueño, ni  hambre, no estoy cansado, tan solo quiero ver a los compañeros que han salido a tranquilizar a nuestros familiares. Al poco rato veo los coches de Fonso y Matias, ya han ido a buscar el coche que dejamos en la parte superior. Salen a recibirnos y nos cuentan que ya han tranquilizado a la gente, que estaban un poco moscas con el retraso. Afortunadamente solo ha sido retraso que les causo un par de horas de incertidumbre. Minutos después llega el resto del grupo.
Cuando acabamos de cambiarnos son las 3 de la mañana, y Oscar (SCC) me recuerda lo bien que me sentaría  ahora una cervecita, esa que nos íbamos a tomar al salir de la cueva, antes de la cena.
Subimos el puerto de Alisas charlando, hasta que mi cuerpo dice basta y me pego un sueñecito hasta llegar a Sarón. Allí me despido de mis dos compañeros y me voy para casa. Le cuento a Ali un poco por encima lo sucedido, y me tumbo en la cama con un "sabor agridulce", el que me ha dejado una gran y preciosa  travesía, que sin duda hubiera disfrutado mucho más si no hubíesemos tenido tanto retraso.