Presentación

Este es el blog de Carlos y Alicia, en donde os mostraremos las salidas a la montaña que realicemos solos o con nuestros compañeros y amigos.

miércoles, 24 de julio de 2013

Vía Ferrata de Socueva


La Vía Ferrata de Socueva ya es una realidad. Aunque de manera oficial no estuviese inaugurada, este pasado sábado 20 de julio nos marchamos Alicia y yo a conocer la que es la quinta ferrata de Cantabria. La tarde era calurosa (afortunadamente el ascenso lo hicimos en sombra) e íbamos con la incertidumbre de si la vía seria tan dura como afirmaba su constructor. Ahora podemos decir que sí, que es dura, técnica y muy física. Las grapas en algunos puntos están bastante separadas y te obligan a realizar pasos más propios de escalada. Comentar que escogimos la ruta más vertical y difícil en el primero de los muros, el más cañero de todos, aunque en el segundo muro también hay pasos duros. Tardamos unas dos horas de coche  a coche (1 hora 30 minutos la vía y 30 minutos el retorno) a un ritmo tranquilo y nos volvimos a casa "mansos" habiendo disfrutado de la que sin duda es la  más dura y deportiva vía ferrata de Cantabria.

                             

Pero mejor os dejo la información del constructor de la vía ferrata, extraída del siguiente enlace:  turiactivo.blogspot.com.es

La vía ferrata de Socueva, situada en el municipio de Arredondo es la tercera ferrata de la comarca del Alto Asón. Se trata sin duda de la más dura y completa de las instaladas en Cantabria. Es una iniciativa del Ayuntamiento de Arredondo financiada con fondos LEADER a través del Grupo de Acción Local Asón-Agüera-Trasmiera. Diseñada y ejecutada por Zalama Multiservicios S. Coop. Ltda (Red de Cuevas del Alto Asón).
A los que os supo a poco la ferrata El Caliz de Ramales y la ferrata el Risco de Matienzo no acabó de llenaros, felicidades, esta ferrata os dejará mansos.


Para llegar a ella hay que desplazarse hasta el municipio de Arredondo. Si vienes desde Santander tienes dos opciones; por la Cavada vía puerto de Alisas hasta Arredondo (a la entrada del pueblo tomar la carretera a mano derecha dirección Socueva) o bien seguir la A-8 hasta Colindres. Aquí te sales a la carretera nacional 629 y sigues 19 km. hasta Ramales de la Victoria. A la entrada del pueblo tomas el cruce a mano derecha dirección Arredondo, carretera CA 261 (12 km.). Atravesar el pueblo y antes de salir de él tomar una carretera local dirección Socueva 2 km. Si vienes de Bilbao, igualmente habrás de llegar hasta Colindres. Para los que vienen de Castilla, a través del puerto de los Tornos (N-629) bajar hasta Ramales de la Victoria. Una vez en el barrio de Socueva entrar en él por una calle hormigonada. En el primer cruce, tomar la calle a la derecha  y tras envolver todas las viviendas existentes seguir por la calle asfaltada siguiendo las indicaciones de la ermita. Tras dar dos fuertes curvas a derecha e izquierda bajo unas enormes cagigas seguir hasta un cruce frente a una vieja cabaña. Continuar hasta el aparcamiento de la ermita (6 coches).


El acceso a la vía es inmediato. A la entrada del aparcamiento sale un pequeño sendero que en 30 segundos nos pone a pie de vía. La vía consta de tres muros (tres hazas). El primer muro de 100 m. de desnivel presenta un primer tramo común hasta una vira. Este primer tramo no presenta especiales dificultades, sin embargo algunos pasos son sobre apoyos naturales. Los peldaños están algo alejados pero cómodos.


Tras la vira salen dos rutas, una vertical y físicamente exigente K-5 en la clasificación de dificultad austríaca. ED inferior (Extremadamente Difícil) en la clasificación de dificultad francesa. En este tramo los peldaños son de tamaño mono-pie con alguna salida en libre. Presenta dos zonas extraplomadas. La primera un techo sobre unas chorreras amarillas: duro, atlético y mentalmente exigente. Tras salir a una placa vertical y aérea llegamos a otro extraplomo de goteras grises igualmente duro y con un gran ambiente (patio).  

                             

La alternativa por la izquierda consiste en un franqueo que evita los techos tiene una dificultad K-4 / Muy Difícil. Al ser de claro desplazamiento horizontal sobre peldaños mini, obliga a un permanente baile de pies y manos.
Ambas vías coinciden en la vira herbosa superior que nos llevará hasta el segundo muro. En la unión de las dos rutas en la vira intermedia existe una línea de rápeles que nos permitirá abandonar la vía en caso de que se desee. Requerirá entonces el uso de una cuerda de 30 m. y descensores (cesta, ocho o similar).


El segundo muro de 60 metros de desnivel comienza en una vira herbosa e incómoda que da acceso a una placa vertical, con grapas alejadas y muy técnicas, Algún paso extraplomado y con una salida a la derecha muy bonita. Este muro lo calificamos como Muy Difícil (MD +) Es menos exigente que el primer muro pero requiere mucha atención y equilibrio. La salida de este segundo muro es una corta travesía muy aérea y bonita que nos dejará en una len amplia en la que podremos recuperar el pulso antes de acometer el tercer muro y las lenes de salida.



El tercer muro no tiene especial dificultad y es muy corto, ojo si la hierba está mojada. Unos metros más siguiendo el cable sobre la hierba nos dejará junto al camino a Buzulucueva. Tomando éste hacia la izquierda (sur) nos llevará sin pérdida al aparcamiento de la ermita. 



Datos de partida:

Orientación Sur-Este (mañana soleada, tarde en sombra)

Desnivel: 250 m. Cota de partida 400 m.s.n.m Cota máxima 650 m.s.n.m

Recorrido total de ferrata: 550 m.

Distancia recorrida de coche a coche: 2 km.

Horario aproximado: 3 horas de coche a coche

Dificultad global ED-Página oficial de la ferrata www.ferratadesocueva.es



Alquiler de equipos y guías en www.decuevas.es



Que lo disfrutéis.

                

martes, 23 de julio de 2013

Cuevón de Pruneda


El pasado domingo 14 de julio nos desplazamos hasta Purón (Asturias) para realizar esta modesta pero a la vez atractiva travesía espeleológica. Cuando llegamos al centro del pueblo aparcamos cerca de la unión del río Los Tornos (que es el que forma la cueva) y el río Barbalin, comentándoles y a mis compañeros de aventura en esta ocasión, Alicia, Mónica, Fonso y Chus, la mala suerte que tuve en anteriores visitas a esta cavidad. En una ocasión rompí la cámara de fotos y en otra una de las linternas de mano que llevaba desapareció en una marmita, vamos que no fueron visitas muy fructíferas.
Nos preparamos y empezamos el ascenso hasta la boca superior por la píndia pista hormigonada, teniendo que hacer varias paradas para tomar aire, pues hacia bastante calor. Cuando llegamos a la entrada superior nos ponemos el neopreno, pero no sin ningún contratiempo. Cuando estoy intentando subirme una pernera el neopreno se rompe (nada que no se pueda arreglar con un poco de pegamento) confirmando que esta es una cueva gafe para mi.


Nos introducimos en la cueva, siguiendo la escasa corriente en esta ocasión, por un tubo freático para salir a una galería de medianas dimensiones de fácil progresión.


Más adelante la galería se estrecha y el cauce se excava, formando pasillos inundados (alguno muy estrecho), resaltes y marmitas que hacen la progresión divertida.


Casi sin darnos cuenta llegamos al primer rápel (7 metros).


Superado este bello rincón de la cueva, continuamos la travesía, superando unas badinas hasta salir a una amplia sala en la que paramos para hacer un descanso y tirar unas fotos en exposición. En esta sala, la cueva me regaló un reverso que me encontré en el suelo, no todo iba a ser mala suerte en esta cueva.


Seguimos por el cauce y tras superar varios resaltes el agua desaparece, llegando en poco tiempo al segundo de los rápeles, de unos 30 metros, pero que se puede fraccionar en dos (como hicimos nosotros) pues existe una reunión intermedia en una pequeña repisa.
Escasos metros más adelante  encontramos la boca inferior, saliendo al exterior decididos a afrontar el pequeño barranco (nunca lo habíamos descendido) que encadena tres rápeles.


Una vez superados los rápeles continuamos el descenso, entre un enorme caos de bloques y numerosos resaltes, en busca del camino de retorno. Cuando llegamos al hito que marcaba la salida, un nuevo estrechamiento del cauce me llamó la atención, diciéndoles a mis compañeros si alguien me acompañaba por el río. Al final Fonso se decidió a venir conmigo, y la verdad es que mereció la pena el seguir el descenso, pues llegamos directos al coche, tan solo 5 minutos mas tarde que nuestros compañeros, y pudimos disfrutar de unas zonas estrechas, acuáticas y con formaciones de toba realmente bonitas.


Tras dar un poco de envidia al resto del grupo (nos podía haber salido el tiro por la culata), y tal y como habíamos planeado, decidimos ir en busca de un restaurante en donde quitar el hambre, y valla si lo quitamos. Paramos en el camping Río Purón, en donde comimos ensaladas, fabes, cabrito, etc, eso sí, los valientes que se atrevieron con las fabes y el cabrito (Fonso y yo) no duramos ni cinco minutos despiertos en el viaje de vuelta, disfrutando de una buena siesta gran parte del recorrido.

                

miércoles, 17 de julio de 2013

Barranco Chipeta


                           

Lo primero que nos llama la atención al entrar al Barranco Chipeta es la gran anchura del cauce, aunque el Barranco Mazandu aporta más caudal que el propio Chipeta. El descenso comienza con un enorme caos de bloques, buscando la mejor manera de sortearlos. El día es caluroso, con alguna nube, pero las vistas son espectaculares allá donde mires.


Pronto encontramos el primero de rápeles, que si bien no es obligado, pues se puede destrepar por un lateral, decidimos hacerlo pues la temperatura invitaba al baño al igual que las limpias aguas del río.


Tras un nuevo caos de bloques llegamos al segundo de los rápeles (también evitable).


Enseguida llegamos al tercero de los rápeles del descenso de unos 15 metros, decidiendo instalar por fuera del agua y teniendo mucho cuidado con un fuerte roce que sufría la cuerda.


De inmediato estamos en la cabecera del cuarto y último rápel, el más espectacular y bonito del descenso, de 22 metros.


Otro pequeño rápel, este es fácilmente destrepable y llegamos a la confluencia del Barranco Achar, que descendimos el día anterior. Escogemos este lugar para picar una rica empanada que compramos el día anterior y unos mejillones, que empiezan a ser todo un clásico en nuestras aventuras.



A partir de este momento volvemos a repetir la parte final del Barranco Chipeta hasta llegar al Petraficha, pero esta vez no bajamos por el cauce, si no que nos salimos a la derecha en un hayedo, jabalineando un poco, buscando un sendero que asciende para luego ir paralelo al río, hasta encontrar el camino de bajada que nos llevó de nuevo al aparcamiento de Tacheras.
Aprovechamos para pegarle un lavado a todo el material y hacer la comida fuerte del día acompañados de una joven mastina que se puso las botas con la comida que le dimos, para rápidamente ponernos de camino hacia Ansó, terminar de recoger las cosas y emprender el camino de vuelta a casa, sufriendo alguna incidencia, pues la carretera que nos llevaba al Valle de Roncal estaba cortada por un desprendimiento, causándonos un pequeño retraso. De esta manera concluyo un fin de semana muy bien aprovechado y eso que surgió todo un poco de improvisto.

                 

martes, 16 de julio de 2013

Barranco Mazandu


Después de haber descendido la Foz de Fago y el Barranco Achar el sábado, el domingo por la mañana no teníamos decidido nada sobre que barranco hacer, pero al final nos decidimos por ir a conocer el Barranco Chipeta, cuyas bonitas cascadas finales habíamos visto el día anterior. Además en el camping nos daban la libertad para desmontar la tienda a la hora que quisiéramos, circunstancia esta que nos animó a buscar un descenso dentro del Parque Natural de los Valles Occidentales.


Para acceder al Barranco Chipeta hay varias opciones, pero nosotros decidimos escoger la entrada por el Barranco Mazandu, para de esta manera conocer ambos barrancos. Cogimos el mismo camino que para la aproximación del Barranco Achar, con la diferencia de que teníamos que caminar un poco más y superar una vaguada hasta dar vista a un pequeño refugio, lugar donde daba comienzo el Barranco Mazandu.


El Mazandu es un barranco sencillo, en un precioso entorno (como todos los de la zona). Tiene poco desnivel y solo se cierra en ocasiones, formando pasos estrechos, con algún destrepe delicado y pequeños saltos.


El único rápel obligado es de unos cinco metros y esta situado en un estrechamiento que pudiera resultar problemático con un caudal elevado.


Un estrecho pasillo de altas paredes nos conduce al final del barranco, justo cuando tributa sus aguas al Barranco Chipeta (o más bien es al contrario) el objetivo principal del día.